Las impactantes, pero dolorosas, imágenes del reciente ataque climático que asoló a parte de las regiones del centro sur de Chile, podrían ser llamadas, como en una película de hace unos años, como “La Tormenta Perfecta”.
¿Perfecta? Sí, pero sólo para el 27 por ciento de los chilenos que aún dicen aprobar a este gobierno, en contra de la opinión de un sesenta y seis por ciento de los demás ciudadanos de esta larga, angosta y castigada faja de tierra.
Esa gran mayoría, ante la amplia cobertura radial, televisiva, impresa y digital, casi no supo de varios hechos que muestran la gestión poco eficiente y, menos, eficaz, de una administración ideologizada al máximo y que trata de reunir el apoyo que alguna vez tuvo, y que hoy no tiene, gracias a una serie de volteretas, corrupción, mentiras y culpabilizar a otros de su pésima gestión en la administración de los recursos públicos.
A lo menos cuatro involucrados en casos de corrupción están en prisión preventiva (peor es nada, se afirma), pero hay varias decenas más que “están en capilla”, pese a sus disculpas y afirmar que no fueron ellos, sino otros, los que “metieron las manos en el tarro fiscal”, como decía mi amigo Vicente Karelovic, y no sangraron ya que estaban llenas de billetes destinados, mentirosamente, a mejorar la “calidad de vida de los más vulnerables”.
Las intensas lluvias ocultaron el notable aumento del precio de los combustibles; de los alimentos esenciales y de la carne de vacuno, pollo, cerdo y pavo; poco se sabe de la cuasi quiebra de CODELCO, de la quiebra de la Enami, y con las lluvias se “lavó” el alza de las papas y, también, el de las hortalizas y del kilito de pan y del adiós a una singular embajadora en Gran Bretaña.
Se hizo un carnaval con visitas presidenciales y ministeriales y más funcionarios a terreno “para la tele” y la entrega de bonos, dinero insuficiente para reparar viviendas a punto de caer, recuperar terrenos para nuevas siembras y dejar aptos los camiones, los tractores, otras maquinarias, sin contar puentes y caminos destrozados (ah, y se acabó la plata para emergencias).
Y nuestros hermanos, porque ellos sí lo son, siguen sobreviviendo en condiciones menos que precarias, con la amenaza de nuevos sistemas frontales sobre sus cabezas, con nuevas contribuciones sobre sus predios y ya casi hasta sin esperanzas.
Pero son, somos chilenos, que sabemos superar la adversidad, y los magallánicos lo sabemos muy bien. Les enviamos ánimo y fuerza desde el sur del sur.
Y esa adversidad, aumentada por este gobierno de ineptos y corruptos, es uno más entre otros obstáculos y están puestos para ser vencidos……¡ VIVA CHILE…..VIVA MAGALLANES Y SU GENTE!