El
trabajo en equipo es una competencia que se ubica en el ámbito de las
relaciones interpersonales y responde a las necesidades y demandas de
la sociedad actual. En estos tiempos casi todos los trabajos,
incluyendo los directivos, se realizan en equipo. Este tipo de trabajo
consiste en una tarea que la realizan varias personas, donde cada
uno hace una parte, pero todos tienen un objetivo en común. Además,
cada miembro asume un rol de acuerdo a sus capacidades individuales.
Es sabido que trabajando de esta forma aumentan la eficiencia y la
productividad.
Existen
algunos indicadores que permiten distinguir, cuando una persona se
está desempeñando de forma individual y no está trabajando en equipo y
son las siguientes:
La
persona toma todas las decisiones. Esto implica un mayor esfuerzo,
puesto que todo el trabajo debe hacerlo sola, porque no puede elegir a
una persona que sepa hacerlo mejor.
No
existe la colaboración, porque cada uno busca lo suyo. Esto puede
generar rivalidades e incluso disputas entre personas o grupos, a la
hora de conseguir un mismo fin.
Las personas hablan como “yo” y no como “nosotros”.
Hay actitudes que facilitan el trabajo en equipo y alguna de ellas son las que a continuación se exponen:
Una
persona que desee ser parte de un equipo deberá dejar de lado los
pensamientos individualistas y tendrá que anteponer los intereses del
grupo a los propios. Ninguno de los miembros deberá atribuirse el
éxito, porque este será siempre de todos los integrantes del equipo. A
la par, cada componente del equipo deberá colaborar con el resto,
creando un ambiente de ayuda mutua para el logro de objetivos.
Además, al interior del grupo se deberá propiciar una comunicación
abierta entre todos los miembros, sin temor a exponer nuevas ideas y
siempre se deberá estar dispuesto a escuchar al resto. Junto con
conseguir los objetivos del equipo, cada miembro deberá obtener logros
específicos, que faciliten su desarrollo personal y de esta forma
cada uno podrá colaborar en la generación de un talento de tipo
organizativo.
Esta
competencia al igual que el resto, se desarrollan principalmente en la
familia y algunas sugerencias para formar personas colaboradoras son
las siguientes:
La
cooperación se enseña a los niños con el ejemplo. Si los niños ven
actitudes colaboradoras de sus padres hacia los demás, se sentirán
motivados a practicarlas e imitarlas.
Considerando
la edad y las capacidades de cada niño, es muy importante que cada uno
ayude en las tareas del hogar. Los niños pueden ordenar los juguetes,
hacer la cama, barrer, etc. Es importante que los niños sepan lo que se
espera de ellos. E igualmente hay que reconocer y premiar aquellas
actitudes de cooperación con los otros.
Planificar
juegos y actividades que motiven a los niños a trabajar en conjunto.
Por ejemplo, armar un rompecabezas en familias.
También
existen algunos deportes, que favorecen que los niños colaboren y
cooperen entre ellos como por ejemplo: el fútbol.