Trabajo intersectorial por el mundo rural

En 1907, un 57% de la población era rural, por lo que sería plausible asumir que, la gran mayoría de los chilenos y chilenas descendemos de personas que hace tan solo 100 años labraban la tierra para producir alimentos. 

Si nos vamos más atrás en el tiempo, el porcentaje solo aumenta. Fueron miles de años de agricultura lograda a través de una intensa colaboración (i.e. mingas o mingacos), que finalmente permitió la existencia de nuestra sociedad. 

El Estado de Chile, tan unitario como señala la constitución vigente, tiene que poder “devolver la mano” a quienes producen el alimento que día a día consume su población, hoy 88% urbana. Tenemos que superar los esfuerzos sectoriales y los programas “compartimentalizados” y ser capaces con ello, de mejorar la eficiencia en el gasto público. La colaboración entre instituciones del Estado, en torno a principios y objetivos comunes es fundamental si queremos, con los recursos disponibles, acortar brechas y generar un impacto real y concreto en el desarrollo social y económico de los territorios.

En este contexto es que desde INDAP, queremos dar a conocer el caso de tres excelentes colaboradores, que se han dispuesto con acciones concretas, a unir fuerzas para incidir de manera más contundente en el fortalecimiento del mundo rural. Son tres ejemplos (sabemos que existen más y quizá tan buenos o mejores) materializados por tres instituciones que al igual que INDAP, ponen el foco en el desarrollo territorial sostenible, la equidad de género y el fortalecimiento de capacidades para la producción y el liderazgo campesino. 

Por una parte, podemos mencionar el Fondo de Transversalización de Género, del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, que transfirió a INDAP Nacional un total de 244 millones de pesos, para la conformación de la “Escuela de lideresas”, en noviembre de 2023. En esta iniciativa, se trabajó junto a 18 mujeres líderes del mundo campesino, para fortalecer sus capacidades, compartir con sus pares y generar redes regionales que potencien el liderazgo femenino en el campo.

Otro caso es el Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (SENCE), que a través de un convenio nacional con INDAP, transfirió recursos a nuestra institución para financiar la realización de dos cursos de capacitación, uno en Punta Arenas sobre agroecología, donde de certificó a 14 usuarios y usuarias de INDAP y otro en Porvenir, para 5 personas que fueron certificadas en la instalación, manejo y mantenimiento de equipos fotovoltaicos (energía solar). Este 2024 hemos renovado el convenio con SENCE, con el cual esperamos llegar ahora también a las comunas de Puerto Natales y Cabo de Hornos, con estas y otras temáticas en beneficio de la agricultura familiar campesina.

Por último, quisiera destacar el rol del Fondo de Solidaridad e Inversión Social (FOSIS), del Ministerio de Desarrollo Social y Familia, cuyo trabajo ha sido de años en el mundo de la producción de alimentos en huertas de auto-consumo familiar. Hoy, además, han orientado parte de sus programas de emprendimiento hacia el mundo rural, tal como fue el caso del programa “Emprendamos Grupal”, que otorgó financiamiento a un grupo de 15 agricultoras pertenecientes al Mercado Campesino de INDAP, para mejorar su infraestructura de ventas y asociatividad.

La colaboración entre servicios públicos, cobra aún más importancia cuando los recursos son escasos y existe una negativa de la oposición al gobierno, de aprobar un nuevo pacto fiscal, que permita disponer de los recursos para mejorar las condiciones de vida en el campo chileno.

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