En
los últimos años escuchamos con frecuencia y en los más diversos
ámbitos el concepto “Transformación Digital”, entendido como un proceso
en curso que en un futuro permitiría a la sociedad aprovechar las
enormes ventajas de la digitalización, tanto en los procesos, productos y
servicios que ofrecen las empresas, como también en el día a día de las
personas. Con la pandemia de Covid-19 este transitar progresivo hacia
una sociedad más digital, se vio acelerado. Ese futuro tecnológico del
que se hablaba hace un par de años, ya llegó y lo estamos viviendo de
forma clara en el sector financiero.
En
la industria bancaria este fenómeno ya es una realidad, tanto a nivel
organizacional como también de cara al cliente, ante el desafío de
mantenernos competitivos y a la vanguardia en innovación. A nivel
latinoamericano, Chile destaca por ser el país con los más altos niveles
de bancarización, con un 74,3% de su población con actividad en la
banca, según datos de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF). Al
revisar las cifras disponibles a octubre de 2020, constatamos que en
nuestro país hay casi 21 millones de tarjetas de débito y en torno a 12
millones de tarjetas de crédito vigentes, números que demuestran la
madurez que tiene el sistema financiero chileno para dar el salto y
avanzar de lleno hacia una banca digital.
La
inclusión financiera de segmentos no bancarizados a través de procesos
100% digitales es la apuesta que hemos impulsado desde Banco de Chile,
apalancados por el escenario actual que ha potenciado el vínculo entre
las personas y el mundo digital. A fines de agosto del año pasado
presentamos Cuenta FAN, una nueva alternativa que justamente fue
concebida con miras a la digitalización que hoy vive nuestro país, con
el objetivo de fomentar una inclusión financiera que derribe las
barreras y que nos conecte con los sectores de la población que
requieren de nuestros servicios, que pueda transformarse de cuenta vista
a cuenta corriente y que les dé acceso a los múltiples beneficios que
significa ser cliente del Banco de Chile.
Con este modelo
le abrimos las puertas de la banca a jóvenes mayores de 18 años y
emprendedores que están iniciando sus negocios e incluso a adultos
mayores que requieren de una cuenta fácil de usar, además de promover la
inclusión y educación financiera en un lenguaje digital y que se hace
cargo tanto de sus necesidades iniciales como las posteriores que vayan
requiriendo.
La
Transformación Digital llegó para quedarse y si algo podemos rescatar
de esta pandemia, es que nos ha obligado a acelerar el paso de un
sinnúmero de iniciativas digitales y adoptar hoy innovaciones
tecnológicas para ponerlas al servicio de nuestros clientes. Un ejemplo
ha sido la entrega de créditos con garantía estatal Fogape Covid-19.
Gracias a los avances en digitalización y atención remota, durante 2020
entregamos más de 39 mil créditos 100% digital por un monto equivalente a
64 millones de UF para micro, pequeñas y medianas empresas, siendo el
banco privado que cursó la mayor cantidad de créditos para cubrir sus
necesidades de capital de trabajo, compromiso que Banco de Chile
reafirmará con la promulgación del Fogape Reactiva.
Está
claro que no seremos los mismos después de esta pandemia. Seremos más
accesibles, modernos, universales y digitales. Y desde Banco de Chile
nos comprometemos a realizar nuestro máximo esfuerzo en este proceso,
situando al cliente en el centro de todas nuestras decisiones, manteniendo intacto nuestro Compromiso con Chile y su desarrollo.