Transformación digital y medios de comunicación

Si
algo ha dejado de manifiesto la pandemia COVID-19 ha sido el cambio en
nuestros hábitos. De estos no están exentos, qué duda cabe, los medios
de comunicación. Porque el tradicional formato en papel, debido a la
cuarentena implementada como medida preventiva para disminuir la
propagación y contagio del Coronavirus, va quedando atrás dando paso a
diversas acciones gatilladas por el actual contexto: mejora en la puesta
de contenidos a través de sitios web; videocuñas; entrevistas
telefónicas, ya sea a través de audios de WhatsApp o Telegram; entre
otros.  

El
desarrollo tecnológico se hace presente para favorecer la conectividad
entre los medios y sus audiencias a través de una propuesta de valor,
reflejada en sus canales como instrumentos de transmisión, para
solventar las urgencias y necesidades generadas por la coyuntura. En
este sentido aquellos medios de comunicación capaces de estar atentos a
las señales de su entorno serán capaces no sólo de mantener a sus
targets sino también fidelizar, inclusive, a segmentos de sus
competidores. Todo esto en un marco donde los costos físicos de
producción disminuyen (imprimir diarios implica una alta inversión
mensual) y se dinamizan los contenidos en beneficio directo de las
personas. Pero más atractivo aún: el avisaje puede aumentar porque la
innovación digital no mide por monto, sino por presencia y llegada. Vale
decir: puede avisar desde una gran empresa como también, por dar un
ejemplo, el almacenero del barrio. Lo anterior permite mejoras en la
competitividad, representación de la diversidad económica local y
espacios de representatividad sociocultural para la ciudadanía. Incluso
más: el avance en transformación digital de los medios de comunicación
representa también una oportunidad de negocio para la inversión
publicitaria toda vez que las entidades avisadoras pueden, a su vez,
desarrollar plataformas, tanto websites como en redes sociales que,
mediante la divulgación informativa, a través de la generación de
hipervínculos, permiten a las personas acceder a las ofertas y
productos, generando un círculo virtuoso, de calidad y servicio, donde
los grandes triunfadores son las audiencias.

Porque
tal y como nos hemos vistos insertos en la dinámica del teletrabajo los
medios de comunicaciones también han tenido que reinventarse. Cierto,
lo digital incide en el acto presencial por un copresencial, donde
nuestra interacción está mediatizada por un canal o medio tecnológico.
Pero, por otro lado, la oferta de inmediatez también representa una
ventaja competitiva toda vez que las personas, al igual que los medios
de comunicación, también evoluciona y por ende sus hábitos de consumo
varían y van de la mano, en correlación directa, con el desarrollo
tecnológico.

Si
bien estamos enfrentando una crisis también estamos ante una
oportunidad. Sin dudas el riesgo y el desafío siempre estarán presentes,
pero ahí también está la chance: o damos el salto, como parte de
nuestras mejoras continuas, o simplemente nos quedamos en nuestra zona
de confort hasta el elástico se pueda estirar. Sólo una última
reflexión: lo cómodo, lo fácil, a la postre siempre terminando costando
mucho más que haber tenido la valentía de adaptarnos a los cambios
socioculturales y liderar espacios donde otros han fracasado.

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