No
es un cliché decir que construir confianza toma años de trabajo
concienzudo, serio, coherente, y que perderla es cuestión de segundos.
Por
eso es tan importante que el escándalo suscitado por la denuncia contra
la Fundación Democracia Viva debido a los convenios millonarios que
suscribió con el Servicio de Vivienda y Urbanismo de Antofagasta, no
salpique, empañe y haga pagar a justos por pecadores en el ancho mundo
de las fundaciones y organizaciones sin fines de lucro.
Vivimos
tiempos de desconfianza generalizada. En todo y de todos. Basta ver los
comentarios que el escándalo suscita en redes sociales y las lógicas
dimensiones que está alcanzando en los medios.
Por eso, el valor de la transparencia cobra más relevancia que nunca.
Justo
cuando lanzamos la Memoria Anual del Hogar de Cristo, que entrega los
datos de ingresos y gastos de nuestra gestión 2022, y el destino
concreto que le dimos a esos recursos, explota este caso que puede
causar mucho daño si no se marca la diferencia entre los que buscan
pasarse de vivos y los que trabajamos seria y responsablemente, de
manera sistemática a lo largo décadas.
Fue
en 2013 que nuestra fundación se acercó al Consejo de la Transparencia
para elevar nuestros estándares y dar a conocer en detalle el uso y los
montos de las donaciones de nuestros socios y colaboradores y de los
aportes y subsidios estatales que nos permiten atender anualmente a 44
mil personas en 258 programas en todo Chile.
Tras
un examen profundo, el Consejo de la Transparencia nos recomendó una
serie de prácticas que aplicamos a partir de entonces y que hemos
perfeccionado para alejar cualquier sombra u opacidad sobre qué hacemos y
cómo lo hacemos.
Estas
prácticas enriquecieron el robusto modelo de gobierno corporativo que
el Hogar de Cristo ya había adoptado a partir de experiencias de
sectores más regulados. Entre las recomendaciones del Consejo De
Transparencia destaca la publicación de nuestra Memoria Anual de
Resultados, que se inició en 2016. Otra, la Cuenta Anual Pública.
Suspendida debido a la pandemia entre 2020 y 2022, este encuentro dejó
de ser presencial, pero ahora lo retomaremos. Así, este 11 de julio, en
el tradicional Café Torres de Santiago, la presentaremos a dirigentes
sindicales, miembros del directorio, socios, trabajadores del Hogar de
Cristo; a las autoridades vinculadas a nuestro quehacer; y a la prensa.
Además
de los datos 2022, que ofrecen un buen retrato de cómo es hoy la
población más vulnerable de Chile, desarrollaremos en detalle en qué
consiste nuestra renovada estrategia social, porque la frase Chile
cambió tampoco es un cliché.
La
explosión social de 2019; la pandemia y su impacto sanitario, social y
económico; el fenómeno migratorio; el envejecimiento de la población; la
demanda por una nueva constitución que contemple los derechos sociales,
son aspectos claves de una transformación real que ha experimentado
Chile. Y, frente a ese escenario, el Hogar de Cristo replantea su
estrategia para hacer de Chile un país más digno y justo.
Ese trabajo sólo es posible si contamos con la confianza de la sociedad.
Y
para ello todo lo que amplíe nuestra transparencia resulta clave.
Sabemos que, como decía Alberto Hurtado, “el conjunto anónimo de
chilenos de corazón generoso”, seguirán aportando y haciendo del Hogar
de Cristo el milagro permanente que es. Pero también sabemos que
iniciativas que obliguen a pasar regularmente el test de la blancura
–como la Memoria Anual Detallada, la Cuenta Pública, los distintos
conductos que ofrecemos para preguntarnos lo que sea sobre nuestro
quehacer– son la manera más profesional y seria de continuar estando a
la altura y lograr ese “clima de verdadero amor y respeto al pobre”.
Ojalá a través de las cifras, noticias y balances que ahora presentamos,
ese amor y ese respeto se hagan transparentes y contagiosos para toda
la sociedad.