Tras la paletada…

Asesinados
por doquier. Adultos, pero también menores de edad. La muerte monta en
el anca de la delincuencia y la inseguridad. La autoridad nos dice que
estamos mejor que nuestros vecinos, donde sí los asesinados son de
verdad. En cambio, acá los muertos y ejecutados a tiros son como
virtuales, una ensoñación de la oposición al gobierno que para más inri,
saca provecho mezquino al alzar la voz por tantos homicidios. Porque
luego de cada asesinato, pareciera escucharse los versos del poeta al
decir: “Una paletada le echó el panteonero; luego lió un cigarro; se
caló el sombrero y emprendió la vuelta… Tras la paletada, nadie dijo
nada, nadie dijo nada” (Nada de Carlos Pezoa Véliz).

Se
apunta a los inmigrantes ilegales como causantes de tanta delincuencia.
Serían ellos quienes le quitaron a este país la tranquilidad y
seguridad. El gobierno anuncia un mejor control de fronteras como
paliativo a esta crisis. Para ellos, el problema no radica en la acción
de gobierno, sino en la inmigración ilegal. Recordemos algunos datos.
Para quienes nos gobiernan, la inmigración es un derecho humano y por
tanto, deben entrar al país quienes lo deseen, sin mayores trabas. Nos
dijeron también quienes ahora nos gobiernan, que al país debían meterle
inestabilidad para hacer los cambios que ellos quieren ¡vaya que lo han
logrado! Especialmente desde la insurrección de octubre del 2019, el
país no se ha podido estabilizar y vamos cuesta abajo en la rodada.
Están socavando al país desde sus cimientos porque ellos ya no quieren
neoliberalismo. Está en marcha la retroexcavadora política y económica,
como deseó tanto un dirigente político de gobierno.

El
caso es que desde variados sectores, están pidiendo se decrete el
estado de emergencia ante la evidente crisis de seguridad del país. Y
digo del país, porque si bien golpea con fuerza a la Región
Metropolitana, la violencia se vive también en regiones, donde ya la
gente debe ir temprano a sus casas para no verse expuesta a asaltos y
robos, si no ya, ser asesinados. En Punta Arenas

un sujeto asaltó un negocio para robar, hecho de escasa habitualidad,
pero que ya sucedió. Sin embargo, el gobierno dice “no se oye, Padre” y
sigue pensando que estamos mejor que los vecinos.

Es
el gobierno de turno el que tiene el monopolio de la fuerza legítima
con el fin de brindar seguridad a la población. No hay otro responsable
de esto. La Constitución y las leyes le otorgan ese mandato que a la
vez, es una obligación ineludible. Mirar a los vecinos, responsabilizar a
la oposición y hasta el gobierno anterior, no sólo no resuelve el
problema, sino que lo agrava. Y esto porque los delincuentes ven cómo el
gobierno tiene sus pensamientos y su acción en la oposición política,
antes que dedicar todos sus esfuerzos en combatir la inseguridad. Vea
usted estimado lector, que hoy la principal ocupación del gobierno y de
los partidos políticos que le apoyan, es derogar la multa para quienes
no voten. En eso ocupan tiempo y recursos públicos, en eximir de la
multa por no sufragar. Mientras, en las calles mueren niños y
adolescentes.

Mucha
gente al conversar sobre estos temas, me refiere que tienen tristeza
por el país en que estamos viviendo. Que les apena hasta dónde hemos
llegado. Tienen desazón también porque no ven dirigentes que puedan
hacer frente a este descalabro institucional. Algunos temen que el
remedio sea peor que la enfermedad. La moderación nunca ha sido enemiga
ni se repele con la firmeza en las acciones. Lo que más se necesita hoy
es la integración de todos y que nunca más después de un asesinato,
nadie diga nada.

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