Tratando de entender el ‘no lo conozco’

El
viernes recién pasado el Presidente electo anunció la conformación de
su gabinete. Marcado por su núcleo de confianza (Siches, Vallejos y
Jackson), estará constituido por 14 mujeres y 10 hombres, destacando
además por sumar a su gobierno a personas pertenecientes a otra
coalición, a uno de los cuales lo integra al comité político y le
entrega la responsabilidad y control de la billetera fiscal. Sin duda
una clara señal de que el próximo gobierno será reformista y no
revolucionario, con políticas responsables (Ej.: sin retiros desde las
AFP) y graduales (Ej.: sin condonación del CAE sino con aplicación de
focalización). Un gabinete con un perfecto cuoteo y con una idoneidad de
excelencia de sus integrantes.

Pero
al parecer no todos estuvieron de acuerdo con la decisión del
Presidente electo en relación al gabinete. Antes del anuncio, cuando los
invitados a la Quinta Normal recién ingresaban, ya se instalaban las
primeras opiniones distractoras. Al ser consultado el presidente del PC,
Guillermo Teillier, sobre la inminente llegada de Marcel a Hacienda
declaraba que no lo conocía. Una especie de ninguneo para algunos, para
otros una forma de manifestar el descontento del PC ante la designación
de un gabinete más conservador, lo cual queda posteriormente ratificado
con una serie de declaraciones de diversos personeros del citado
partido.

La
discusión venía de antes. Era evidente que el Presidente electo debía
ampliar la cobertura de apoyo para poder gobernar. Surgieron las ideas
de invitar solo a algunos o de los círculos de poder, pero ambas con la
evidente idea de mantener la preponderancia de los partidos de Apruebo
Dignidad. La llegada del PS y compañía (los mismos que rechazaron para
las primarias por razones que espero recuerden) casi en igualdad de
protagonismo al gobierno no fue, al parecer, bien acogida ni entendida
por el PC. En estos días diversas vocerías del PC se mantienen con
cuestionamientos sutiles al gabinete y han insistido en que se debe
asegurar el cumplimiento del programa de gobierno, con seguridad debido a
que poco menos de un tercio del gabinete proviene de la ex
Concertación, y como una forma de expresar su molestia frente a una
eventual pérdida de peso en las decisiones.

Las
aprehensiones con Marcel se deben a que ha manifestado diferencias
públicas con la viabilidad de algunas propuestas del programa,
relacionadas con el financiamiento y las prioridades del gasto fiscal.
Lo cierto es que aparte de la mirada económica, el programa de gobierno
es inviable debido a que Apruebo Dignidad es minoría parlamentaria,
representando apenas el 10% del Senado. Por tanto, al ampliar la base de
sustento del gobierno, en términos sociales y políticos, el presidente
Boric da claras señales de liderazgo y convicción, que tratan de
garantizar las grandes transformaciones que requiere Chile a través del
entendimiento, los acuerdos y la responsabilidad fiscal, por la vía
legislativa. Hay que decir que la otra alternativa, la de gobernar por
decreto, ha sido una tentación en Apruebo Dignidad, pero tiene
resultados probablemente perjudiciales a mediano y largo plazo, con
políticas públicas sin financiamiento asegurado, por tanto, sin
continuidad.

Pataletas
más, pataletas menos, todas las fuerzas políticas, especialmente
aquellas que se identifican con las ideas y reformas del programa de
gobierno, deben sumarse a la tarea de asegurar el éxito de las bases del
nuevo Chile, y ello implica apoyar el gobierno del presidente Boric. El
resto es mezquindad, el resto es anteponerse a las necesidades de la
gente.

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