Treinta días (que no son 30 años)

Pareciera
que el Presidente Gabriel Boric y su gabinete aún no asimilan que son
gobierno y que, como tales, deben gobernar. Cuando fueron oposición
fueron lapidarios en sus críticas, sin dar tregua. Críticas, en muchas
ocasiones infundadas, y sin propuestas que las acompañaran.

Los
primeros 30 días, que nos recuerdan el eslogan de “no son 30 pesos: son
30 años”, han estado marcados por la improvisación, las polémicas y la
desprolijidad en el ejercicio de la función pública. Donde el comité
político, el corazón y alma del gobierno, ha sido protagonista de
chascarros propios de la improvisación, la falta de experiencia y la
ausencia de humildad. Porque si algo tiene este gobierno es la ceguera
ideológica, la soberbia y la incapacidad de entender que no se la pueden
llevar, todo el tiempo, pidiendo “disculpas”.

Las
encuestas así lo corroboran. La desaprobación del gobierno hoy es mayor
que la aprobación. Como dijo el Presidente Boric han días
“turbulentos”. El problema es que esta turbulencia no solo pone en
riesgo la infraestructura del avión, sino principalmente la vida de las
personas, a nosotros, que estamos siendo liderados por un capitán al
cual le falta es evidente que le falta experiencia para desempeñar el
cargo de presidente el cual, no olvidemos, es el segundo trabajo que ha
tenido en su vida el presidente Boric luego de ser Diputado por
Magallanes.

Parece
que Boric y su gabinete no logran entender aún que no están en el
Congreso ni tampoco encabezando la FECH: están al mando de Chile y
gobernar requiere no solo seriedad, sino también experiencia y no faltar
a la verdad porque, a la postre, la desilusión ciudadana puede ser
catastrófica. Cierto, la gente lo eligió porque en su campaña prometió
cielo, mar y tierra. El problema es que las promesas necesariamente
tienen que ir acompañadas de realidad porque, de lo contrario, se
generan inconsistencias que afectan nuestro buen vivir. Y qué duda cabe:
si algo ha demostrado el presidente Boric, además de ser un
extraordinario gimnasta con cada voltereta que se da, es que su talante
está marcado por las inconsistencias, una tras otra.

Como
sea, los chilenos eligieron a Boric como su presidente. A estas alturas
da lo mismo especular con que hubiera pasado si ganaba Kast, si hubiera
avanzado Sichel o incluso si el “papito corazón” de Franco Parisi
hubiera llegado al poder. Da lo mismo porque estos mismos votantes
fueron los que pusieron a 155 incompetentes a redactar el texto para una
nueva Constitución donde las urgencias en salud, educación, trabajo y
medioambiente dieron paso a la destrucción de nuestros cimientos
institucionales, derribando incluso al Senado de la República y poniendo
en vilo la autonomía del Banco Central, el derecho de los padres a
elegir la educación de sus hijos, el principio de subdiariedad del
Estado y tanto más.

Todo
esto, además de retratar lo mucho que nos urge como país educación
cívica, nos lleva a preguntarnos quienes son más peligrosos: quienes
están en cargos y escaños de poder o la masa de ignorantes que, con
desdén, les pusieron en sus respectivos espacios de poder.

Y eso que apenas van 30 días y fracción…

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