Muchos
habitantes de la Región de Magallanes y Antártica Chilena tienen
familiares y amigos más allá del alambre. En Río Gallegos, en Río
Turbio, en Río Grande o en Ushuahia, son muchos nuestros vecinos con
quienes compartimos, pero que en los dos último años -por la pandemia
del Coronavirus- no nos pudimos ver las caras. Estamos a punto de
cumplir 44 años del conflicto del Beagle y ad portas de los 38 años del
Tratado de Paz y Amistad con Argentina. Y la Región de Magallanes y
Antártica Chilena tiene mucho que decir al respecto. Un merecido
reconocimiento a la mediación papal es el que se debe realizar. El
Tratado de 1984 delimitó el denominado Mar de la Zona Austral, que se
inicia en el canal Beagle; fijó el régimen de navegación entre el
Estrecho de Magallanes y puertos argentinos en el Canal Beagle y
viceversa; estableció un sistema de solución de controversias que no es
posible de frustrar por las partes signatarias y convino en la formación
de una comisión binacional permanente de cooperación económica e
integración física para facilitar el desarrollo de intereses
compartidos. Este gran acuerdo ha permitido el tránsito de ambos pueblos
por la senda de la paz y el entendimiento, dejando atrás un episodio
que los situó en el umbral de la beligerancia. Además, ratificó que
Chile y Argentina están tradicional y profundamente comprometidos con la
cooperación bilateral y con la solución pacífica de sus discrepancias.
Alcanzar los acuerdos que actualmente obligan a las partes fue una
enorme y complejísima tarea, en momentos de gravísimo peligro y de
consecuencias imprevisibles, para el futuro de ambos países. Y por eso
en este aniversario es justo valorar la mediación de Juan Pablo II y de
la diplomacia vaticana que, junto con servir de instancia de
pacificación, aportó propuestas que sirvieron de base para los acuerdos
suscritos. La Patagonia chilena y argentina son quienes más deben
agradecer esto, ya que tenemos un sentido de reciprocidad muy grande, el
que se ve reflejado en nuestra diaria convivencia, que lamentablemente
solo una pandemia como el Coronavirus vio paralizada.