En
la actualidad, nuestro sistema político está compuesto por más de 25
partidos, guarismo que no incluye a cerca de los 10 que están en proceso
de constitución. La proliferación de partidos políticos ha sido
apuntada por distintos técnicos como una de las mayores causas de la
decadencia del sistema político chileno. Es en base a este diagnóstico
fue que la Comisión Experta, órgano integrado por expertos de distintos
colores políticos, propuso el establecimiento del umbral del 5% de los
votos para que partidos políticos puedan tener representación en el
Congreso Nacional, regla que se plasmó en la propuesta constitucional a
votarse en diciembre.
Si
bien esta reforma no ha tenido toda la visibilidad que merece, es
fundamental para mejorar la calidad de nuestra política, dado que
contribuye a corregir una serie de problemas de nuestro actual sistema.
Uno
de los principales problemas de tener múltiples partidos políticos
tiene que ver con la utilidad que estos tienen de cara a los ciudadanos.
Los partidos políticos son asociaciones que por definición responden a
un ideario político, y, por tanto, ayudan a los ciudadanos a reducir los
costos de información asociados a una elección. Esto ocurre porque el
votante promedio suele no tener el tiempo ni las ganas de informarse
acerca de lo que propone cada candidato. Por lo tanto, tiende a votar
por el candidato del partido político más afín a sus ideas. Desde luego, este principio de economía se disuelve donde existen múltiples partidos.
Vinculado
con el punto anterior, la existencia de una multiplicidad de partidos
tampoco permite una adecuada fiscalización de estos. En términos
ideales, en cada elección los electores debiesen poder premiar o
castigar a los distintos partidos a través del voto. Este principio
también se resiente en un sistema donde es fácil crear partidos
políticos, por cuanto basta que una persona o un grupo de personas se
cambie o cree un nuevo partido nuevo para evadir el castigo por una mala
gestión, lo cual es mucho más difícil que ocurra donde existen pocos
partidos.
Por
otro lado, la existencia de múltiples partidos políticos también impide
que los gobiernos puedan avanzar con su agenda en el Congreso. En una
democracia, la mayoría de las leyes deben ser negociadas con las
distintas fuerzas políticas en el parlamento. Desde luego, no es lo
mismo negociar con 5 presidentes de partido que con 25 para pasar una
ley. En otras palabras, la existencia de una multiplicidad de partidos
aumenta dramáticamente los costos de la negociación de las reformas,
donde los partidos pequeños suelen pedir beneficios
para los suyos a cambio de sus votos. En nuestro país esto se ha
traducido en que desde la reforma al sistema electoral prácticamente no
se ha pasado ninguna ley realmente relevante, estando la pelota trancada
hace rato en el Congreso.
Es
en virtud de lo anterior, que los sistemas políticos estables y que
miramos como ejemplo suelen tener pocos partidos políticos. Por ejemplo,
en países como Estados Unidos y Reino Unido existen solo dos partidos
mayoritarios, sin que esto impida la representación adecuada de
distintas ideas, las cuales suelen disputarse al interior de estos y no
fuera de ellos.
Haciéndose
cargo del problema descrito, el proyecto de constitución viene a
corregir la proliferación de partidos políticos existente en nuestro
país. Si bien los partidos no son derechamente reducidos, se establece
un incentivo para que estos se fusionen. El artículo 56.4 del proyecto
de constitución establece un umbral del 5% de los votos para que
partidos políticos puedan tener representación en el Congreso Nacional,
con la excepción de aquellos partidos que alcancen un mínimo ocho
parlamentarios en el Congreso. En caso de que un partido no alcance el
5% de los sufragios, sus votos se asignarán a los partidos del pacto que
sí cumplan con los requisitos. Lo mismo ocurre con los independientes.
El incentivo está más que claro.
Finalmente,
es importante señalar que es difícil que una reforma de esta naturaleza
sea tramitada en un contexto distinto al de un proceso constituyente.
Los partidos PYMES ya se encuentran instalados en el Congreso y es muy
difícil que quieran cambiar un statu quo que hoy los beneficia.