Triste espectáculo en la política

Esta semana vimos como lo peor de
la política se vio escenificada en una suerte de teleserie de bajo
presupuesto, teniendo el miércoles, día de inscripción de las primarias
presidenciales, el punto cúlmine de una trama que ni el más creativo de
los guionistas podría haber imaginado. Hubo de todo; intrigas, mentiras,
subidas y bajadas, hasta se habló de “portonazos” políticos. Todo un
culebrón.

Lo
anterior es consecuencia directa de los malos resultados que obtuvieron
los partidos tradicionales, oficialistas y de oposición, en la
conformación de la Convención Constituyente, frente al inesperado éxito
que registraron los independientes de la Lista del Pueblo. Como se ha
dicho profusamente estos días, nadie lo vio venir, y eso precipitó una
serie de eventos en el tablero político de la oposición.

Pero
recapitulemos. A comienzos de la semana pasada había una serie de
candidatos presidenciales por el lado de Unidad Constituyente: Ximena
Rincón (DC); Paula Narváez (PS); Heraldo Muñoz (PPD); y Carlos Maldonado
(PRSD). A ellos se sumaba el diputado Pablo Vidal (candidato de Nuevo
Trato y Partido Liberal). Más a la izquierda estaba la candidatura de
Daniel Jadue (PC); Gabriel Boric (FA); y el diputado del Movimiento
Unir, Marcelo Díaz.

Todo
ese cuadro se fue desdibujando y durante la mañana del miércoles los
candidatos Muñoz y Vidal bajaron sus candidaturas para sumarse a la de
Paula Narváez, todo en medio de discursos, aplausos y vítores. Por su
parte, más a la izquierda, Díaz hacía lo propio para apoyar la
candidatura de Boric.

La
idea era que Unidad Constituyente inscribiera a todos sus candidatos y
candidatas, pero, en este punto, apareció el primer veto, luego que el
PS notificara a la DC que no inscribirían el pacto si la candidata era
Ximena Rincón quien, en un gesto que la enaltece, decidió dar un paso al
costado en pos de la unidad del sector, pese a que había sido electa en
una primaria de gran convocatoria de la DC. Lo que pasó después es una
historia de dos actos, donde el PS nuevamente da un giro al informarle a
la DC que no irían con ellos a las primarias, pese al gesto de Rincón,
sino que con la lista del PC y el FA. Fue una estrategia de hechos
consumados, no hubo espacio para alegatos.

Lo
divertido viene ahora. Hay varias versiones, pero, en lo concreto,
ocurrió que desde el PC y FA le notificaron al PS que no habría pacto si
venían juntos con el PPD. Es decir, en un vuelco inesperado de la
trama, el PS pasó de vetar a ser vetado. Aún en estado de shock, los
socialistas decidieron llamar a la DC, tras el portazo que le habían
dado previamente, para decir que ahora sí que podían ir juntos. Con la
dignidad que la caracteriza, la presidenta interina de la Democracia
Cristiana, Carmen Frei, respondió que el partido ya no estaba
disponible. Las formas importan.

El
resultado de esta comedia de equivocaciones es que no habrá primarias
legales en la centroizquierda, que ahora sólo tiene como candidata a
Paula Narváez y, al parecer, Carlos Maldonado (PRSD). Se trata de una
noticia en desarrollo, pero de donde ya podemos hacer algunas
reflexiones. En primer lugar, si tras la derrota sufrida en las
elecciones del 15 y 16 de mayo los partidos tradicionales recibieron una
bofetada de parte de la ciudadanía, todo indica que la lección todavía
no es asimilada debidamente, pues lo que se vio esta semana es todo
aquello que la gente reconoce como lo peor de la política: La cocina.

Si queremos volver a ser alternativa de gobierno es indudable que debemos recuperar la sana tradición de respetar
los acuerdos y el valor de la palabra empeñada. No es ético que se diga
una cosa en privado y otra de manera pública sólo para sacar ventaja.
Nos queda poco tiempo y, si la idea es recuperar la confianza de la
ciudadanía, esta semana solo se retrocedió.

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