Tú decides

Desde
que decidí ser candidato a Gobernador Regional fueron muchas los
obstáculos que se presentaron. No faltaron quienes hicieron todo lo
posible por hacerme caer, jamás en el debate de ideas, sino con sus
habituales malas prácticas. La política no es fácil, pero el amor que
siento por mi región fue siempre una motivación indestructible. Sin
dudas, fue un camino largo y muy enriquecedor.

Desde
hace años recorro Magallanes, aunque en los primeros tiempos no pensaba
en ser candidato. Tan solo era un muchacho de catorce años cuando
recorrí a caballo vastas zonas de Tierra del Fuego. De alguna manera, ya
seguía las huellas de mi propio bisabuelo que recorrió a caballo la
región y con visión de futuro escribió lo que podría catalogarse la
primera estrategia de desarrollo regional en 1917.

Con
el paso del tiempo, fui dándome cuenta que sin compromiso social no hay
progreso. El compromiso y la confianza son esenciales en todo lo que
hacemos, y la política no es la excepción. En estos momentos tan
difíciles, en donde vemos a una clase política desintegrarse por
ambiciones desmedidas, egoísmos y mezquindades, el amor de la gente
reafirmó mi convicción de que sin ese compromiso sería imposible
transformar las cosas. Es así como me he dedicado en cuerpo y alma a
conocer a cada uno de los habitantes de la región, magallánicos de
nacimiento y quienes buscan un mejor porvenir en nuestras tierras. Son
más de tres años en que recorrí cada comuna de la región, lo que me
permitió conocer en detalle las necesidades, dolores y anhelos de
nuestra gente moldeadas por la lejanía de Puerto Toro, la dificultad del
acceso a la vivienda en Cerro Sombrero, el estado de abandono de muchos
abuelitos en Punta Arenas, el temor al fracaso de cientos de
emprendedores, el esfuerzo de decenas de mujeres que pasan frío en la
feria Lorca cada fin de semana, la tensión entre grupos vociferantes y
los natalinos que si ven en la acuicultura una actividad real al
golpeado turismo o los desafíos del Cuerpo Militar del Trabajo en la
construcción del camino a Yendegaia.


que la política hoy no está bien vista. Habría sido mucho más fácil
para mí continuar con actividades personales, sin sacrificar tiempo de
mi vida privada y sobre todo familiar. Sin embargo, no pude evitar que
me conquistara el apoyo de tanta gente, de amigos y seres queridos que
me han impulsado a cambiar las cosas. Son ustedes, mi querida familia y
Dios los que me han permitido realizar este esfuerzo enorme por mi
región.

Más
que nunca debemos poner todo de nosotros en esta elección, porque
Magallanes nos necesita. Por eso, tenemos que hacer el esfuerzo de ir a
votar el próximo fin de semana. Debemos comprometernos por nuestra
región, más allá de las ideologías. Lo importante es que Magallanes
salga adelante, que pueda avanzar en la descentralización y superar de
una buena vez las trincheras mezquinas de la política tradicional.

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