Regularmente
los fines de semana son cientos de motos y cuatriciclos las que
ingresan irregularmente a la Reserva Nacional Magallanes. Lo que
regularmente es observado por los pilotos y la comunidad en general como
una actividad recreativa o deportiva, implica sin embargo una serie de
situaciones que representan un daño a territorios protegidos con fines
de conservación, que incluyen la destrucción de alambrado para el
ingreso, la creación de nuevas rutas, la corta ilegal de árboles, la
formación de zanjas o cárcavas producto del empantamiento, la desviación
de las aguas superficiales, el deterioro de las comunidades vegetales y
la pérdida de biodiversidad, entre otras alteraciones. Si bien cada año
esta situación se hace evidente, lo cierto es que es poca la conciencia
que se logra instalar en la comunidad y el fenómeno se repite sin
reducir intensidad.
Una
de las comunidades vegetales más afectadas son las turberas. Las
turberas son un tipo de humedal constituidas generalmente por la
acumulación de materia orgánica muerta, principalmente de musgos y
especies de plantas adaptadas a vivir en ambientes saturados de agua.
Son ecosistemas sumamente frágiles, que demoran siglos en formarse,
producto de su lenta descomposición, lo que genera un ambiente bajo en
contenido de oxígeno y con escasa disponibilidad de nutrientes. Si bien
las turberas tienen múltiples usos, son comúnmente conocidas por su
capacidad de retener agua. Muchos de nosotros hemos tenido la
experiencia de meter la “pata” completa en estos verdaderos pantanos y
la dificultad de salir de ellos por la presión que ejerce el agua. Estas
verdaderas esponjas logran regular el flujo de las aguas superficiales,
y retener gran parte de las aguas lluvias, para liberarlas
gradualmente, generando el abastecimiento en la época estival. También
sirven para la calidad de las aguas, ya que son verdaderos filtros que
retienen contaminantes y sedimentos.
Las
turberas en los sectores andinos de la Reserva Nacional Magallanes son
los reguladores del rio de las Minas y la Laguna Lynch, principales
abastecedores de agua dulce para la ciudad de Punta Arenas. En escenario
de sequía, asociado al Cambio Climático, los sectores altos de la
ciudad hace algún tiempo ya no logran satisfacer la demanda de agua,
debiendo activarse el ducto que viene de Laguna Parrillar para
complementar. En este sentido, pasa a ser de vital importancia cuidar
los ecosistemas que regulan el abastecimiento de agua y su calidad. La
presencia de motocicletas y cuatriciclos, en áreas no permitidas para su
tránsito, altera las comunidades de turberas. De esta forma, si se
alteran las turberas se pone en riesgo la disponibilidad y calidad de
agua dulce para los meses de verano. Los daños que provocan podrían
llegar a ser gravísimos para el funcionamiento de nuestra ciudad.
Después
de muchas alertas públicas por parte de Conaf sobre la complicada
situación provocada por ingreso de motos y cuatriciclos a la Reserva,
tratando de concientizar, no queda otra alternativa que establecer las
denuncias en las instancias correspondientes. No basta con formar una
mesa intersectorial para analizar un fenómeno ya conocido y frecuente
hace años, se requiere comenzar con interponer las querellas en
tribunales a aquellos motociclistas identificados y muchos de ellos auto
exhibidos en las redes sociales. El daño es severo y el riesgo de dejar
sin agua la ciudad, por escasez o acceso de sedimentos, es cosa de
tiempo, de no adoptar acciones de inmediato. Luego de ello, educar y
concientizar permanentemente es indispensable.