El
Presidente Gabriel Boric reconoció que “despegamos con turbulencias” en
la instalación del Gobierno. Y parece que se está moviendo mucho,
porque ello ya comienza a estresar a nuestro coterráneo. Durante
una reciente visita a una escuela en Cerro Navia, mientras saludaba a
unos vecinos de la comuna, el Mandatario respondió de mala forma a una
mujer que lo increpó. Ella le dijo:
“Presidente, soy (sic) entero amarillo”. Ante ello, y fiel a su estilo,
el frenteamplista se percató de quién es y le responde, diciéndole
“socia, hay que conversar. Socia, no quiero gritar”. “No hablo con
amarillos”, le retrucó la vecina, provocando una inesperada réplica de
Boric. “Entonces, salga de acá”, le dijo el Presidente, aumentando el
tenor del diálogo. “¿Y por qué si estoy en mi comuna? Vos no soy (sic)
de aquí, así que podí caminar no más de acá. Estoy en mi comuna y si
quiero me paro acá, al frente o en cualquier lado”, le alegó. Con ese
gratuito enfrentamiento, el Jefe de Estado evidenció públicamente su
alto nivel de estrés y que las “turbulencias” no lo están dejando dormir
de buena forma. La inexperiencia al mando de un país se está dejando
ver, especialmente en los personeros más políticos que encabezan hoy
nuestra nación. No puede ser que el Presidente y la Vicepresidenta Izkia
Siches caigan en menos de una semana en infortunios. Los errores de la
expresidenta del Colegio Médico, la alta inflación que afecta al país,
la falta de acuerdos por un quinto retiro -que obligaron a improvisar al
Gobierno y enviar un proyecto “alternativo”, los continuos
cuestionamientos a la Convención Constitucional -que ahora fueron
realizados por la propia madre del Presidente, María Soledad Font-,
tienen más que preocupado al Mandatario. Si a eso le sumamos la pérdida
de credibilidad del Gobierno y la baja en la aprobación -según las
encuestas- puede desembocar en que desde su propio conglomerado de
Apruebo Dignidad sufra ataques como los que semana a semana dispara el
propio alcalde de Recoleta, Daniel Jadue. Ha sido el despegue más
difícil de todos los últimos gobiernos y ante ello ha faltado
reconocimiento de los errores y un poco más de humildad. Los vecinos
comienzan a desesperarse, porque las ayudas sociales comprometidas en el
Plan “Chile Apoya”
parecen no ser suficientes, porque son menores que las implementadas en
el mandato anterior de Sebastián Piñera. ¿Y sabe usted por qué? Porque
el país se quedó sin grandes recursos, porque los mismo que hoy
gobiernan presionaron fuertemente -siendo oposición- para desfondar a
nuestra nación y hoy se olvidan de ello, negando la posibilidad de un
quinto retiro. Es por eso que la credibilidad se ha ido perdiendo,
porque la gente se da cuenta de que las altas expectativas se comienzan a
derrumbar.