Turismo, inversión y reactivación

Para
una buena parte de las y los chilenos, enero y febrero son sinónimos de
viajes, verano y vacaciones, siempre y cuando el bolsillo pueda
soportar los gastos asociados y el imparable incremento de los pasajes
aéreos (todavía un verdadero misterio), pero aun así, Magallanes es
siempre un destino elegido y para muchos, infaltable al momento de hacer
las maletas, hecho que tras complejos años de crisis sanitaria, hace
más que bien para la reactivación económica, especialmente para el
sector turístico.

Al
igual que muchos otros lugares tradicionales para las vacaciones
nacionales, todos con su propio sello e identidad que conforman sus
características particulares y los hacen reconocibles a nivel local e
internacional, el destino Patagonia o Magallanes, también posee sus
propios rasgos, entre los que están aquellos que nos enorgullecen y
también esos que nos agradan menos o que preferimos mantener en el
olvido.

Esta
breve introducción sirve para abordar lo señalado en el título de esta
breve reflexión y que está vinculado con la administración de recursos
públicos y su focalización en el ámbito turístico local y regional
siempre necesarios para una industria dinámica, que requiere de
inversión y que al mismo tiempo, moviliza la economía magallánica a
través de la generación de empleos directos e indirectos.

El
objetivo es siempre poder alcanzar un nivel cada vez más óptimo en la
calidad de los servicios que se brindan; hotelería, transporte,
infraestructura, capital humano calificado, entre otros, resultan ser
indispensables para profesionalizar el sector y poder competir con otros
destinos consolidados.

Marcar
la diferencia desde la entrada es fundamental, por esa razón, los
terminales aeroportuarios significan no solo el medio sino que además,
corresponden a la conectividad interna y externa que nos comunica,
todavía más en regiones extremas y aisladas.

Las
comparaciones no siempre son de nuestro mejor gusto pero a veces sirven
para mejorar y eso es precisamente lo que puede ocurrir al observar el
mayor aeropuerto de Magallanes y experimentar otros terminales del sur
chileno.


Con todo el potencial que ofrece Magallanes, hasta ahora, podemos
afirmar que estamos al debe o al menos, nos quedamos atrás en el ritmo
de crecimiento y desarrollo adecuado para avanzar en el fortalecimiento
de este importante eslabón de la economía y así lo han hecho notar sus
representantes en más de una oportunidad.

Llamado
de atención que encontró eco en el anuncio realizado por las
autoridades regionales en octubre de 2022, con la iniciativa de
“ampliación del aeropuerto de Punta Arenas pasando de 6.700 m2 a 16.000
m2, además de la ampliación, reparación, conservación y reposición de la
infraestructura, equipamiento e instalaciones”. Se trata de obras
destinadas a nuevas pistas, ampliación y mejoras de todas las
dependencias y espacios a partir de 2025.

Así,
finalmente se dará respuesta a la necesidad de contar con una puerta de
entrada adecuada con las pretensiones de una región que quiere
potenciar un turismo del mejor nivel posible.

Claramente
es una inversión que no es menor; se requiere de recursos considerables
y principalmente de decisión y convicción por parte de las autoridades,
cuando al mismo tiempo se debe atender a otras demandas como vivienda,
alcantarillado, redes de agua potable y gas, y así se está haciendo, por
eso, es válido el reconocimiento.

Esperamos
ver cuanto antes el inicio de los trabajos, ojalá sin demoras, más
cuando la economía y las fuentes de ingreso son escasas, por esta misma
razón, la evaluación y priorización de este tipo de proyectos deben ser
considerados en su total y real necesidad y trascendencia, para no
perder más tiempo ni terreno.

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