¿Qué significa la palabra sostenible aplicada a una actividad? Una
actividad sostenible es aquella que puede mantenerse en el largo plazo
sin agotar los recursos requeridos para su desarrollo. Así es que
turismo sostenible es exactamente eso, toda actividad turística que se
puede desarrollar sin agotar los recursos involucrados en el proceso. La
sostenibilidad es un desarrollo que se soporta en lo ecológico, es viable en lo económico y es equitativo en lo social. Hablar de sostenibilidad de una manera más coloquial
se trata de satisfacer las necesidades de las generaciones presentes
sin comprometer las posibilidades de las generaciones del futuro para
atender sus propias necesidades. ¿Cuál es la realidad de turismo sostenible en Magallanes? El turismo en general es una de las actividades económicas con mayor equidad social. En primer lugar, beneficia directamente a las comunidades en las cuales se ejerce ese
turismo. Esto favorece el desarrollo local no centralizado. Genera
empleo directo y también indirecto puesto que los turistas no solo se alojarán, comerán o tomarán servicios turísticos locales, sino que además
consumirán otros bienes y servicios más indirectos como gimnasios,
peluquerías, supermercados y comercio en general. A su vez, el turismo
es una actividad muy horizontal y tan variada en su propuesta de
servicios que permite a mucha gente independizarse y emprender. Aplicado
a Magallanes, vemos como hay un estimado de 2.000 emprendimientos
ligados directamente al turismo con rangos que van de desde microempresas
hasta grandes empresas, generando cerca de 8,000 puestos de trabajo
directos y 18.000 considerando los indirectos en la región. A simple vista nuestro turismo ha avanzado bastante en términos de equidad social. ¿Qué hay del soporte ecológico? ¿Somos respetuosos con el medio ambiente? Nuestra
región es un destino turístico de categoría mundial. En numerosas
ocasiones hemos recibido reconocimientos como el mejor destino del mundo
en diferentes mediciones, tanto en Torres del Paine como en Isla Tierra
del Fuego. Tenemos una superficie de app. 132.000 km 2 (1.382.000 km2 si consideramos territorio antártico). Solo el territorio extraantártico tiene una superficie comparada a las de Bélgica, Suiza,
Dinamarca y Holanda, que en total reciben aproximadamente 50 millones
de turistas al año, mientras que nuestra región bordea los 500.000. Este
es un dato alentador, nos muestra que estamos a años luz de la
saturación de otras zonas del mundo, pero, como vimos antes, somos una
zona de interés… por ahora, nuestra lejanía con los grandes centros urbanos nos protege de colapsos irremediables, y sin duda
nuestros visitantes aumentarán en el tiempo y dadas las condiciones
particulares de la región seguirá siendo de una forma muy paulatina. En
este contexto, la pandemia ha generado cambios en la forma de viajar y
ahora más que nunca los turistas
buscarán cada vez más lugares prístinos y servicios turísticos
exclusivos, que los protejan de contacto masivo con otra gente; esto se traduce en una oportunidad. Considerando
esta oportunidad que se abre en el futuro cercano, también debemos
pensar en ir optimizando los manejos y planificación de los atractivos
regionales. Algunos ejemplos son el Parque
Torres del Paine, que está colapsando en sus rutas tradicionales, le
falta infraestructura y desarrollo de servicios básicos para recibir la
creciente demanda de visitantes. Tierra del fuego, Navarino y la propia
Antártica carecen de infraestructura habilitante para desarrollar un
turismo fluido y bajo condiciones adecuadas; lo que hacemos es con más ganas y corazón que con recursos reales, por ello corremos el riesgo de afectar ecológicamente nuestro destino. En
términos del soporte ecológico hemos dado pasos, estamos protegiendo
muchas áreas y estamos desarrollando normativas medioambientales más
modernas y aún queda mucho por hacer. Hacer las cosas bien es usualmente más caro que hacerlas mal, pero en el caso del turismo todos entendemos que un beneficio mal logrado solo
sirve a corto plazo. Para ser sostenibles es necesario hacer las cosas
con beneficios en el lago plazo y con externalidades positivas. Esto
requiere ofrecer servicios profesionales, utilizar recursos y personal
regionales, utilizar tecnología más moderna y menos contaminante,
impulsar nuestra gastronomía local, aprovechar nuestra historia regional
y dar cabida a las etnias regionales. Necesitamos desarrollar
infraestructura vial, portuaria y aeroportuaria, todo de la mano de
normativas claras que permitan el desarrollo sostenible. No
hay duda que el turismo aporta tremendamente a la economía regional y
que seguramente en el mediano plazo la demanda turística crecerá. En
este marco, estamos comprendiendo que la sostenibilidad es intransable y
nuestro sector está absolutamente comprometido con el cuidado del medio
ambiente. Queremos el desarrollo de un turismo sostenible que siga
beneficiando a toda la Región de Magallanes y seguiremos en este aprendizaje permanente para ser cada día mejores.