Ubi sunt? IV / ¿Dónde están?

¿Dónde
están? ¿Qué se han hecho la circunspección, la discreción, el encomio,
la morigeración, la concordia? ¿Se las echa en falta?

¿Dónde
está la circunspección? ¿Cómo la podríamos representar? Es la prudencia
ante las circunstancias, es comportarse comedidamente, es la seriedad y
decoro en las acciones y en las palabras. Su práctica está en franco
desuso. Sí, claro, se asocia al equilibrio, a la cautela, al juicio, al
buen juicio, a la prudencia, y a no poca seriedad, entre otras virtudes.
Y un somero análisis, solo somero y no cáustico, nos revela su
ausencia, o presencia menor, o solo asomos de estas. ¿Por qué? Porque
hoy por hoy estamos algo idos, o damos esa impresión, e impelidos a
intervenir, a participar, lo hacemos, pero por cumplimiento y
generalmente desenfocados, bastante desenfocados.

¿Dónde
está la discreción? También se ha dado a la fuga. No pocos creídos o
empoderados de “su” verdad, juicios de tanta firmeza argumental que ya
revela fuerza, que asoma como LA verdad. El sigilo, la reserva, la
precaución, el recato son buenos primos hermanos de la discreción. No es
necesario ser atolondrados en los juicios, tampoco impertinentes ni
imprudentes. Sí, es de toda conveniencia ser prudentes, comedidos en la
acción, en los gestos y en las palabras. Ser discretos, cautos,
prudentes, reservados siempre será bien apreciado en escenarios
complejos especialmente.

¿Qué
es del encomio? Ubi es? ¿Dónde está? Siempre será bienvenido el
encomio, y no porque sea necesaria la lisonja, el ensalzamiento, la
adulación a destajo. Lo justo es justo. A todos lo que es de todos; no
ha de negarse la buena expresión a quien la merece, a quien la ha
conseguido. No todo en la vida es reconvención, amonestación,
raspacachos, regaño. Creo de toda conveniencia que hemos de dar más
espacio a salutaciones, a bienvenidas, a felicitaciones, a caricias
verbales, a expresiones de buena crianza, también. Ahora si algo no sale
bien, si alguien no ha obrado bien, hay que señalarlo, decirlo, pero
con mesura, de manera prudente, aplomada.

¿Qué
es de la morigeración? ¿La ubican? ¿Saben dónde encontrarla? En los
buenos hábitos, en las buenas costumbres, en los buenos modos de vida.
Hay momentos en la vida en que hay que conducirse de buenas maneras, no
dejar la impresión de un elefante que se desplaza en una vitrina y lo
arrolla todo, imprudentemente, sin importar si las expresiones o las
acciones dejan malheridos o maltrechos a unos cuantos. Es preciso la
cautela, la moderación, la precaución, el cuidado, la prudencia, la
‘diplomacia’. Es que ese tiento, esa morigeración contribuyen
ciertamente al crecimiento personal de quien es nuestro prójimo y, por
añadidura, al crecimiento de quien es emisor o actor.

¿Qué
es de la concordia? ¿Qué es de ella? ¿Conocen la palabra? ¿La han
escuchado o leído antes? ¿Se acuerdan de la Línea de la Concordia? En el
amplio espectro de su significación puede aludir a significados de
menor a mayor trascendencia. La concordia es propia de unión, armonía,
acuerdo, tratado, alianza, avenencia, ajuste, concierto,… En todos los
casos significa desde la perspectiva de uno, dar, y desde la perspectiva
del otro, dar; en suma, ceder, para obtener el mejor acuerdo. ¿Cómo
conseguirlo? Con inteligencia, con acomodo a una realidad nueva, mejor,
mayor, sostenida, quieta en el tiempo y en el espacio. ¿Es posible? ¡Sí!

Nuevamente
queda extendida la invitación. Deténganse, reflexionen, menten,
construyan, dejen huellas. ¡Den, demos vida, demos nueva vida a estas
expresiones de vida!

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