Último proceso constituyente: Ni ganadores, ni perdedores

El
reciente plebiscito constitucional dio una ventaja de un 55% al rechazo
a la conservadora y neoliberal propuesta y un 44 % a favor del texto
escrito por el Consejo Constitucional.

Lo
cierto es que los resultados arrojaron una evidencia clara: no hubo ni
ganadores, ni perdedores. Lo que primó fue el cansancio y hastío de la
ciudadanía de continuar bajo un escenario de incertidumbre y de
intranquilidad. Esto, sumado a la desconfianza en el proceso y la falta
de consenso político.

La
nueva propuesta tampoco consiguió aunar acuerdos y sumar voluntades,
tal como ocurrió con el primer proceso constituyente. En este sentido,
recordemos que el anterior proyecto fue votado en contra por un 62 % en
2022.

Esta
propuesta estuvo marcada por la identificación política partidista del
texto, no sólo no era de consenso, sino que se impuso el discurso del
retroceso en derechos ni siquiera en relación al texto constitucional,
sino en los avances.

Cristián
Valdivieso, quien es director de la encuestadora Criteria, habló del
desinterés general y de “una molestia de fondo” de los chilenos con el
proceso, lo que “avivó una suerte de ánimo encontrista”. Agregó que “el
momento constitucional ya había pasado por completo” y acabó la
expectativa de la sociedad chilena de que una nueva Constitución tenía
“la virtud de ser el dispositivo necesario para solucionar los problemas
del país”.

¿Qué
es lo que pasa ahora? Sigue vigente la Constitución de 1980, pero
reformada 70 veces en democracia, de manera que ya nadie puede seguir
con el discurso de que es la Constitución de Augusto Pinochet.

El
propio Presidente, Gabriel Boric dijo que durante lo que resta de su
fallido mandato, el gobierno no volverá a impulsar un nuevo proceso
constituyente. Y varios son los sectores que se alinean con esa idea,
menos, por supuesto, desde el Partido Comunista que no piensa lo mismo
y, por supuesto, va a esperar el próximo gobierno para insistir con la
idea del cambio constitucional.

Ése
es el único “caballito de batalla” que les queda, nada más, pero está
claro que el PC ha perdido peso, credibilidad y la ciudadanía informada,
ya no les compra sus discursos de la izquierda “caviar” que busca su
propio beneficio y el poder.

Por
ahora, el llamado proceso constituyente quedó en el olvido. Es de
esperar que los chilenos nos reencontremos, de una buena vez y que el
gobierno se ocupe de dar respuesta a las necesidades de la ciudadanía.

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