No
hay caso… al parecer la segunda década del nuevo milenio no comenzó
bien, y seguirá así. El año que recién terminó, quedará en la historia
por su alta inflación acumulada, un 12,8% anual, la tasa más alta desde
1991. Según algunos colegas economistas, lo bueno es que la tendencia
viene a la baja. En mi opinión, la proyección del 2023 era más
alentadora de lo que hoy puedo señalar, a tan solo 8 días del nuevo año.
Un
mejor tipo de cambio y una baja en el precio de los combustibles,
explican esta tendencia a la baja de la inflación, pero sabemos muy bien
que eso puede cambiar en una semana y nada podrá devolver los precios
de los combustibles a los valores pre pandemia. Por otra parte, la gran
presión para los precios en 2022 llegó de la mano de los alimentos, que
en un año subieron un 24,7% su costo.
Ante
las proyecciones que nos entregan las autoridades del mundo, y de
nuestro país, puedo concluir que el 2023 será más complicado de lo que
yo esperaba. A nivel mundial, se prevé que este año un tercio de las
economías del mundo entren en recesión, entre ellas China, la Unión
Europea y Estados Unidos, este último con mayores expectativas de
afrontar de mejor manera este proceso. Actualmente, el FMI proyecta un
crecimiento global del 2,7% este año, una desaceleración
respecto al 3,2% en 2022. En ese mismo orden de cosas, la FED (Banco
Central de Estados Unidos), que se reunirán a fines de este mes, está
viendo con “mejores ojos” otra reducción en su agresiva campaña de alzas
de las tasas de interés luego de que el crecimiento salarial mostrara
cierta desaceleración en diciembre. Esta es, desde mi perspectiva, una
decisión acertada.
Y
en Chile?… La visión de quienes esperaban que el Banco Central
comenzara a aplicar recortes a la Tasa de Política Monetaria (TPM) este
mes parece haber quedado atrás. Ahora el consenso apuntaría a que el
primer ajuste a la baja se lleve a cabo entre abril y mayo. Si bien, aún
es incipiente, la inflación de diciembre de 2022 podría estar dando
espacio para el inicio del ciclo de bajas de TPM hacia abril o mayo del
2023, de al menos 100 puntos base. Mi visión es que la tasa seguiría en
su nivel actual -11,25%- al menos hasta la reunión de abril, para luego
caer hasta en torno a 6% al cierre del año que recién comienza.
Estados
Unidos podría mantener la tasa alta, ya que gran parte de su matriz
productiva es de exportación de tecnología y valor agregado, y por el
contrario, hace una apuesta para afrontar la posible recesión
2023. En cambio Chile, que depende en gran medida de la industria de la
construcción, mantiene la TPM alta, desincentivando el acceso a crédito
para adquisición de la casa o departamento, lo que tiene a la industria
en vilo, y con potenciales efectos más duros para nuestra economía ante
una posible recesión de los “grandes”.