El 21 de mayo es una de las fiestas cívicas más importantes de nuestro país, en donde se reconocen los principios y valores que hicieron del comandante Arturo Prat Chacón un referente, al igual que la entrega de su tripulación, y aquellos que en Punta Gruesa lograron un triunfo que en la teoría era imposible.
Como se ha mencionado en diversas ocasiones Arturo Prat Chacón entregó su vida en un acto heroico en concordancia con los principios y valores que practicó toda su vida, siendo por lo tanto el abordaje al Huáscar un acto pensado en donde junto al sargento Juan de Dios Aldea escribieron parte de una historia épica que no ha pasada desapercibida para diversos estudiosos y la comunidad, siendo un orgullo para los miembros de la Armada de Chile y nuestro país.
Pues ese acto de entrega es máximo, el que juran hombres y mujeres al servicio de la Patria, el que sigue motivando y fundamentando aquellos principios y valores que son fundamentales en nuestra sociedad.
Para quienes tuvimos la oportunidad de observar el acto conmemorativo en Punta Arenas, que a diferencia de otros años no tuvo el gran desfile, vivimos parte de una conmemoración diferente, pero jamás menos importante. Pues en ese sencillo acto en donde nuestros marinos con marciales sones y movimientos nos hicieron recordar que aquella entrega, pasión y amor a la Patria son vigentes, que aquellos hombres y niños de Punta Gruesa e Iquique continúan inspirando a quienes sirven hoy, esos mismos que desplegados en diferentes rincones de nuestro territorio están prestando apoyo a la comunidad, dando seguridad y dejando muchas veces su hogares en demanda del servicio que les exige partir en un trabajo silencioso que también esta haciendo historia.
Pues el 21 de mayo es un punto de encuentro, el cual sintetiza lo mejor de nuestra historia con el presente, proyectándolo al futuro y sobre todo haciéndonos uno frente a un desafío desigual, pero que sobre todo debemos recordar que, tal cómo señalara Arturo Prat, “Dios nos guía, y lo que ocurre siempre es lo mejor que puede pasar” y que ante la adversidad no debemos sucumbir sin dar batallas no desvelos, por eso “muchachos ánimo y valor”.
Este 21 de mayo fue tremendamente significativo, nos dio la oportunidad de inspirarnos y sobre todo recordar que debemos entregar lo mejor de nosotros al servicio del prójimo, en un proceso que marcó la historia de nuestra patria y en donde miles de historias de entrega seguirán trazando aquella blanca estela que marcó Arturo Prat el 21 de mayo de 1879.
Es de esta manera que el 21 de mayo recién pasado tiene un profundo significado, tanto por las circunstancias como por la forma en que debió de realizarse, pero las sirenas de barcos, buques, cuarteles de bomberos así como de aquellos 21 disparos de las salvas de honor que marcaron las 12.10 horas del hundimiento de la gloriosa Corbeta Esmeralda, remecieron y despertaron más de algún corazón que recordó que nuestro país ha vencido múltiples adversidades y que en ese instante histórico se quedó plasmado la máxima entrega de aquellos que juran servir a la Patria, siendo herederos de un legado que nuestros hijos y nietos sabrán valorar con nuestras enseñanzas de aquellos ejemplo que hoy vemos y observamos, sintiéndonos orgullosos de nuestro pabellón tricolor y la estrella que guía a tantos al servicio sacrificado en cualquier rincón de Chile.