La
carrera por la reforma previsional continua y claramente las AFP no han
sido invitadas, sino que más bien se convierten en un espectador sin
derecho a voto. Al parecer, estas AFP se encuentran atónitas y sin
reacción frente a una jugada -como la reforma previsional- que las deja
en “jaque” y que las obliga a realizar movimientos que sólo le permiten
sobrevivir por un corto tiempo.
Si
bien, el proyecto de reforma aún no ha sido ingresado al congreso, la
discusión y los rumores de pasillo ya se han hecho escuchar. Las AFP se
convierten tan sólo en un gestor de inversiones, dejando de lado el rol
de la distribución de las jubilaciones. Para ello, incluso se elimina la
famosa tasa de encaje que las obligaba a participar en las mismas
inversiones que las de sus afiliados, llevando a un potencial nuevo
escenario con algo más de competencia. Pero la verdad -y en lo personal-
creo que no será de esa manera, las AFP como las conocemos tienden a
desaparecer y esto será de forma gradual.
Sobre
aquello, la Ministra del Trabajo Jeannette Jara habla de la gradualidad
de la reforma, en particular, por el escenario económico que vive el
país. La ministra indica que los cambios deben ser realizados con
gradualidad, pero siempre mirando a la cohesión social.
En palabras simples, ¿qué significa esto de la cohesión social?
El
hablar de cohesión social, se refiere a la integración de la ciudadanía
con su comunidad, y aquello, es muy diferente a los sistemas de
capitalización individual que llevan las AFP. Me explico.
El
sistema de AFP fue creado con una mirada individual, donde los ahorros
de los trabajadores no se repartían, ni tampoco aportaban a otros
trabajadores. La idea, era reemplazar las cajas previsionales, que eran
manejadas de forma distinta por periodistas, por empleados públicos, por
trabajadores bancarios, por nombrar algunos. Es con esto, que pasamos
de un sistema de cooperación colectivo a un sistema individual.
Lo
anterior, causó un daño inmenso al espíritu comunitario de Chile, ya
que si bien las cajas tenía varios defectos en su financiamiento, se
entendía que existía un apoyo intergeneracional, es decir, una
cooperación entre los trabajadores en ejercicio con aquella parte de la
comunidad que ya entraba a la etapa de jubilación.
El
proyecto de reforma que propone el gobierno pretende recuperar ese
hecho cooperativo, pero manteniendo un ahorro individual, es decir, es
la realización de una especie mix previsional entre el sistema actual y
uno de reparto. Donde el 10% seguirá como un componente individual, pero
se agrega un ente solidario a cargo del empleador correspondiente a un
6% adicional.
Sin
lugar a dudas, las principales discusiones se centrarán en la
administración de este 6%, para lo que el gobierno propone una entidad
estatal. A finales de octubre tendremos más noticias al respecto.