Por
estos días, ya ha transcurrido un año desde que prestara juramento como
nuevo Concejal de Punta Arenas, gracias al apoyo de mi familia, mis
amigos, mis amigas, de la familia militar, naval, aérea y policial en
retiro, al pueblo cristiano evangélico y de todos y todas quienes
aceptaron mi propuesta de hacer de Punta Arenas, MÁS CAPITAL DE LA
PATAGONIA.
Han
sido días intensos, durante los cuales – y perdonen porque escribiré en
primera persona- pude difundir en mejor forma y más masivamente, mis
valores que se resumen en DIOS, que me dio la vida al reunir, amor
mediante, a mis padres por largos, largos años; PATRIA, mi Chile
querido, mi Chile lindo, y “las Patrias Chicas” como San Francisco de
Limache, donde nací, crecí aprendí a dar los primeros pasos en la ruta
del aprendizaje; Valparaíso, puerto al que conocía cuando de verdad era
“la Joya del Pacífico”, donde me titulé como Periodista e hice mis
primeras crónicas; Punta Arenas, donde me afinqué desde septiembre de
1980, con días de dulce y agraz, Puerto Natales, ciudad con la tengo muy
especiales lazos de sangre (allí nació Marujita, la mujer que siempre
quise tener y que me regaló a Gabriela María Esperanza, la más pequeña
de mis hijas y con quien comparto techo, sueños, cama y macarrones desde
hace más de veinte años) y esto sustenta el valor de la FAMILIA, que,
junto a la LIBERTAD componen mi cuadro valórico irrenunciable.
Pero,
además, y siguiendo los pasos de mi maestro, Vicente Karelovic
Vrandecic, QEPD., he apoyado con mi voto los aportes para los clubes de
adultos mayores; de centros de madres, de juntas de vecinos, de
instituciones deportivas, cuyos dirigentes, en forma desinteresada,
hacen realidad aquello que también he proclamado: ser el primero en
servir y el último en ser servido, frase que alcanza, también a todos
los profesionales, técnicos y funcionarios de nuestra Municipalidad..
Apoyé,
sin reservas ni dobleces, la recuperación de un céntrico edificio
municipal, abandonado por largo tiempo, cuya reparación fue asumida por
la multitienda que lo arrendó, que cambió el rostro urbano de una
esquina vandalizada por grupos violentistas y, lo que es más importante,
ayudé a mantener su fuente laboral a casi un centenar de personas que
son vecinos nuestros y que, así, vencieron el pavoroso fantasma de la
cesantía…. y que entrega más de veinte millones de pesos cada mes por
concepto de arriendo.
Levanté
mi voz cuando hubo que reclamar por la demora en la entrega de leña a
pobladores del sector periurbano y también cuando se les entregó agua de
potabilidad dudosa y, en más de una ocasión, dentro y fuera del
Concejo, por el ineficiente funcionamiento de la locomoción mayor (la
famosa Línea Ocho), por la presencia de equinos sueltos en las calles,
capturados y robados desde el lugar donde, reservadamente, fueron
llevados…. Y nunca guardaré silencio ante un problema.
Porque,
además, he apoyado y lo seguiré haciendo, si se pretende negarle
recursos a la Cormupa, que arrastra deudas más que millonarias, para que
profesores, asistentes de la educación, personal de la Salud y de la
Atención al Menor trabajen con la certeza de que, pese al “agujero
negro” financiero, heredado por esta administración municipal y que,
mientras yo esté en el Concejo, lucharé para que no se cierre ninguna
escuela, ningún liceo y las familias de nuestros funcionarios estén
tranquilos hasta que logremos una solución definitiva a este grave
problema.
Seguiré
apoyando la entrega de fondos municipales para que el Polideportivo
siga su tramitación y dotemos a la ciudad de un recinto que requiere con
urgencia para el deporte, la cultura y presentaciones artísticas
masivas, como la de “El Pailita”, por ejemplo.
Pero
quiero decirles a todos mis vecinos y vecinas, a mis adultos mayores, a
mis deportistas, a mis jóvenes, en fin, a todos los puntaarenenses que
seguiré trabajando para que nuestra PUNTA ARENAS SEA MÁS CAPITAL DE LA
PATAGONIA y recordando los versos del poeta chileno don Víctor Domingo
Silva, “no me detendrá foso, mina ni trinchera” de cualquier tipo,
cuando escuche que me gritan las Banderas de Chile y Magallanes. ¡HIJOS
MÍOS, DEFENDEDME… ESTOY AQUÍ… A ORILLAS DE NUESTRO ESTRECHO.-