Soy,
y ustedes lo saben muy bien, un chileno – magallánico, al decir de
Goran Lausic King y Manuel Díaz Calfún en la reciente obra “Atando
Cabos”, presentada en salones del Club Croata de Punta Arenas,
En
esa obra se plantea, para mí con mucha razón, que Magallanes es una
región de confluencia de muchas culturas, especialmente la chilota y la
croata que, a través de un diálogo integral nos recuerdan aquél que
sostienen El Principito y su amigo El Zorro: tú eres un poco yo, y yo
soy un poco tú, al decir de Antoine de Saint Exúpery.
Y
eso me lleva a los desvaríos, desencuentros, histerias, imposiciones y
propuestas extrañas, algunas muy positivas, las menos, a lo que ha
venido ocurriendo en la Convención que redacta las propuestas de una
nueva Constitución chilena, que reemplace no la del General Augusto
Pinochet, como mentirosamente se afirma, sino que la de Ricardo Lagos y
sus ministros, entre ellos, Francisco Vidal.
No
fue sencilla su instalación; ni su composición con tanto escaño
reservado; menos la elección de sus testeras y menos aún, la redacción
clara, precisa y completa (como debe ser una norma tan importante en la
vida nacional) y ahora, con gritos, insultos, descalificaciones y
amenazas, a llegado a ser a los ojos de millones y millones de chilenos y
chilenas, en el elenco de un circo con abundantes recursos para
propaganda, un excelente local – el edificio del ex Congreso, en pleno
centro de la capital de Chile y suculento sueldos para los titulares y
sus numerosos asesores “técnicos” cuya calidad profesional es más que
dudosa, a la luz de las redacciones e informes rechazados por el pleno
mismo.
Pero
ese circo está redactando la nueva carta magna de nuestra Patria y eso
lo hace peligroso, no sólo por la calidad del producto final sino que,
además, por los sesgos ideológicos que tiene este borrador, porque no es
más que eso. UN BORRADOR DE PROPUESTAS QUE HABRÁ QUE RECHAZAR PORQUE,
CON ESOS “ARTISTAS”, HASTA SUS AHORROS PREVISIONALES CORREN PELIGRO.
Yo
no justicio la violencia ni las agresiones, vengan de donde vengan,
pero las expectativas frustradas, las descoordinaciones, los incendios y
baleados (un transportista permanecía en riesgo vital al cierre de esta
columna) en la Araucanía no sólo se reflejan en las cifras de las
encuestas de opinión pública sino que están abriendo paso a
manifestaciones irrespetuosas, irresponsables y que constituyen otra
señal de que Chile está sufriendo y mucho, no sólo por el alza desmedida
de los precios de alimentos de primera necesidad – como el pan, el
arroz, el pan, el aceite, las frutas y hasta la sal – sino, además,
porque se está acumulando rabia en el corazón de los chilenos…. Y cómo
no si el ministros Grau cobró siete millones de pesos por su primer
“mes” de trabajo; y los parientes de diversos personeros del oficialismo
ya están incrustados en el aparato estatal y apellidos como Mix y hasta
Jadue pueden mencionarse y es suficiente porque hay más y con
excelentes sueldos.
Ah,
gracias a mi colega columnista de El Pingüino Juan Luis Oyarzún Gálvez y
mis felicitaciones por recordarnos la vigencia de la obra “La granja de
los animales”, del escritor George Orwell y que evidencia que lo que
ocurre HOY EN CHILE es similar a lo que se describe en la Granja Manor:
“todos somos iguales, pero hay unos que son más iguales que otros”…