Las
condiciones climáticas y la biodiversidad de nuestra región la
convierten en un territorio muy vulnerable ante la crisis climática. Sin
embargo, estas mismas condiciones permitirían que se transforme en un
verdadero ‘Refugio climático’ con un protagonismo mundial en términos de
conservación medioambiental. Para ello, es esencial contar con
gobernanza climática, institucionalidad robusta y una consciencia
ambiental que nos permitan resolver nuestros conflictos socioambientales
y avanzar en potenciar a Magallanes en ciencia, inversión pública y una
transición justa hacia industrias productivas sostenibles.
El
futuro Congreso debe estar a la altura del desafío climático a nivel
nacional y regional. Para ello, debe legislar, acompañando a la
Convención Constitucional, para fortalecer nuestra normativa e
institucionalidad ambiental.
El
programa de Apruebo Dignidad tiene propuestas concretas y que están a
la altura de este gran desafío. En primer lugar, avanzar en la Ley Marco
de Cambio Climático, que se encuentra actualmente en tramitación, e
incluso fortalecerla incluyendo, por ejemplo, metas intermedias de
mitigación y límites más robustos en el uso de combustibles fósiles.
Además, queremos incluir la variable de cambio climático en el sistema
de evaluación de impacto ambiental (incorporando la obligación de
declarar proyecciones de GEI y medidas de mitigación consistentes con el
objetivo de carbononeutralidad). También será necesario avanzar
intersectorialmente legislando para que todas las políticas, planes e
instrumentos de planificación territorial que se sometan a Evaluación
Ambiental Estratégica incorporen la evaluación de riesgos y estrategias
de adaptación para diferentes escenarios de cambio climático. También
una de las primeras medidas será suscribir prontamente el Tratado de
Escazú. Y, finalmente, la propuesta es duplicar el presupuesto en
Ciencias, Tecnología, Conocimientos e Innovación, alcanzando una
inversión del 1% del PIB en esta materia. Sabemos que este desafío
requiere del trabajo conjunto de las comunidades, la ciencia y sus
universidades regionales.
Esperamos
que estas propuestas marquen la hoja de ruta del futuro Congreso,
transformándolo en un Congreso Verde. Un Congreso que potencie a Chile y
a la Región como ejemplos en el combate a la crisis climática.