Una
persona desconocida falleció en una céntrica esquina de Iquique, debido
a que fue impactada por los disparos de un arma de fuego.
Otras
dos personas fueron acribilladas por numerosos impactos de bala,
presumiblemente una pistola automática o una metralleta, en una calle de
Santiago, al parecer porque se trataría de “un ajuste de cuentas”
extrajudicial, como en Colombia o en México.
Y
así, las notas policiales de los medios de comunicación, a su vez,
acribillan el alma nacional porque la neo – delincuencia se hace sentir
con más fuerza cada día, a lo largo de nuestro país, gracias a editores y
productores que nos dan una imagen negativa, pero real, de lo que está
ocurriendo en Chile y, en menor medida, a Dios gracias, en nuestra
región.
Narcotraficantes,
”soldados” imberbes, casi niños, violentos, brutales, que se saben
protegidos por leyes que nadie reformó o que muchos, a la hora de
definir caminos, optaron por no aprobar o piden “justicia” para los
victimarios, los delincuentes y sus cómplices hasta con cargos en la
justicia…. Hay ya casos en la Maxcro Zona Sur y en la Región
Metropolitana
No
hay respeto ni por la vida ni por las leyes vigentes y basta mirar lo
ocurrido con personas jóvenes golpeadas, apuñaladas y muertas o las
numerosas víctimas de los excesos de velocidad en la Costanera o la
conducción de vehículos motorizados, cuyos conductores lo hacen en
estado de ebriedad o bajo los efectos de las drogas.
Carabineros
y la Policía de Investigaciones hacen lo que más pueden para controlar
esta situación, pero al cabo de arduo trabajo, se frustran por las
blandas decisiones judiciales respaldadas por leyes y normas que
debieran ser mucho más duras.
Y
todo eso provoca un dolor que va en aumento cada día. Se pide garantías
para los asesinos, los victimarios y sus cómplices, pero las víctimas
de esta inseguridad, de esta delincuencia ¿el estado-fisco – gobierno
les otorga lo que todo ciudadano honesto, respetuoso de la ley, tendría
que recibir?
No, categóricamente.
Y
ese es el dolor que va en aumento cada día… Y la rabia… Y la
impotencia… También parecen ir en aumento, como la inflación que nos
hace pagar 12 pesos en vez de seis cada jueves por cada litro de bencina
y que es mayor cada vez que debemos ir al supermercado o al negocio del
barrio para satisfacer lo que ya muchos llamamos esa mala costumbre de
comer cada día, nosotros y nuestras familias y los vecinos.