La
propuesta de nueva Constitución en su artículo 1 inciso uno declara a
Chile un Estado ecológico. Una demanda mundial, expresada también en las
calles de Chile, es hacerse cargo de las crisis ecológica y climática
que afecta nuestro planeta. La propuesta constitucional incorpora un
capítulo completo hacia esta temática, bajo el título Naturaleza y Medio
Ambiente, dando forma y contenido al Estado ecológico a través de los
derechos de la naturaleza y los bienes comunes naturales, los derechos
humanos al agua y al saneamiento, y por, sobre todo, el reconocimiento
que existe una crisis ecológica y climática, en donde el Estado debe dar
garantías.
Chile
sufre una megasequía en gran parte de su territorio; sin embargo, el
agua está en manos privadas. Fueron cientos los letreros y consignas en
el estallido social que apuntaban al saqueo del agua. El nuevo texto
constitucional destaca el agua como un recurso “esencial para la vida y
el ejercicio de los derechos humanos y de la naturaleza”, estableciendo
que el Estado debe “proteger las aguas en todos sus estados y fases”,
además de sus ciclos hidrobiológicos. Se garantiza de esta forma el
derecho humano al agua. Junto a ello, se crea la Agencia Nacional de
Aguas con la finalidad de otorgar las autorizaciones de uso, siempre
dependiendo de la disponibilidad efectiva.
La
nueva Constitución establece que la naturaleza tiene derechos y que el
Estado y la sociedad tienen el deber de protegerlos y respetarlos.
Agrega que “son principios para la protección de la naturaleza y el
medioambiente, a lo menos, los de progresividad, precautorio,
preventivo, de justicia ambiental, de solidaridad intergeneracional, de
responsabilidad y de acción climática justa”. Para garantizar esto el
texto señala que el Estado tendrá la custodia de los bienes comunes
naturales, los cuales “son elementos o componentes de la naturaleza
sobre los cuales el Estado tiene un deber especial de custodia con el
fin de asegurar los derechos de la naturaleza y el interés de las
generaciones presentes y futuras”. Los bienes podrán ser inapropiables,
como el agua y el aire, y en este caso el Estado deberá preservarlos,
conservarlos y, de ser necesario, restaurarlos, o de dominio privado, en
donde el deber de custodia del Estado implica la facultad de regular su
uso y goce.
Chile
es un país altamente vulnerable a la crisis climática y ecológica que
afecta al planeta, por lo cual resulta vital la tarea de reconocerla y
enfrentarla decididamente, junto a sus consecuencias. Por ello resulta
vital que el nuevo texto constitucional adjudique al Estado el deber de
“promover el diálogo, la cooperación y la solidaridad internacional para
adaptarse, mitigar y afrontar la crisis climática y ecológica y
proteger la naturaleza”. Ello sumado a la recién aprobada Ley Marco de
Cambio Climático, nos proporcionará la base para la implementación de
políticas públicas a largo plazo que permitan un desarrollo armónico de
nuestra economía, ciudades y sociedad. De ser aprobada la nueva
Constitución, Chile se pondrá a la vanguardia en el combate de la crisis
climática y sus consecuencias.
Si
aún le parece poco, la Nueva Constitución incluye la protección de la
biodiversidad y sus hábitats; la protección de los animales y el
reconocimiento de su sintiencia; la gestión, reducción y valorización de
residuos; declara a Chile un país oceánico y reconoce la existencia del
maritorio, haciendo deber del Estado la conservación, la preservación y
el cuidado de los ecosistemas marinos y costeros continentales,
insulares y antártico. Chile será un Estado Ecológico con la Nueva
Constitución. Yo voto apruebo.