Gobiernos
Regionales que solo firman acuerdos y convenios, pero que pocas
acciones concretas hacen por el cuidado del medio ambiente; municipios
que se dedican a administrar por años vertederos que ya tienen su vida
útil cumplida y en algunos casos sin sus direcciones de medio ambiente,
aseo y ornato formalmente implementadas, y un Gobierno como el de
Sebastián Piñera que acaba de aprobar una central termoeléctrica de
ciclo combinado (cuando se suponía que nunca más se aprobaría ese tipo
de energías), deja una sensación de que el Estado y sus organismos
descentralizados no están ni ahí con cuidado del medio ambiente. Si
tiene dudas de lo que esta leyendo, le repito: El actual gobierno acaba
de aprobar una central de ciclo combinado. En la última sesión del
Comité de ministros de la administración Piñera, se dio el visto bueno a
uno de los proyectos que más resistencia estaba generando en la
comunidad: la central Los Rulos. En el encuentro de esta semana se
aprobaron los tres proyectos que estaban contemplados en la revisión,
porque además de la iniciativa de ciclo combinado que busca instalarse
en la comuna de Limache, también se dio luz verde a la Línea 7 del Metro
de Santiago y el proyecto Blanco de Minera Salar Blanco. Si bien los
conflictos ya se habían levantado con solo poner en tabla la revisión
del proyecto del tren subterráneo, la tensión subió en los días
siguientes al incorporar las otras dos iniciativas. Finalmente, tanto la
Línea 7 como el proyecto de Minera Salar Blanco se aprobaron por
unanimidad, pero la central Los Rulos logró luz verde con condiciones y
además con el voto en contra del ministro del Medio Ambiente, Javier
Naranjo. Los motivos del rechazo del
ministro de Medio Ambiente son en primer lugar que el estudio y la
evaluación ambiental no consideraba los efectos sinérgicos que se
podrían generar con las otras centrales que están en el sector como
Nehuenco, San Isidro y Los Vientos. Y, por otro lado, la generación con
gas genera compuestos orgánicos volátiles que pueden provocar impactos
en la salud de las personas y en la evaluación ambiental no habrían
estado considerados en las modelaciones de calidad de aire. Es decir, se
habrían enfocado más en el material particulado, pero no en las
relaciones con los otros gases peligrosos.
El
proyecto genera una fuerte oposición en las comunidades de la zona. Uno
de sus últimos capítulos fue en octubre cuando el Comité de ministros
solicitó al Coordinador Eléctrico un informe para determinar el impacto
en el medio ambiente de la construcción de esta central a gas para el
plan de retiro de centrales a carbón en Concón, Quintero y Puchuncaví.
Sin embargo, el organismo dijo que la evaluación excedía sus facultades,
gatillando que la firma presentara un escrito ante el Comité recalcando
su defensa. Esto, en un intento de empujar para su pronta revisión.
Intereses económicos, lobby descarnado,
información privilegiada y un presidente que no gobierna dejan la
sensación de un Estado ni ahí con cuidado del medio ambiente.