Vivimos
a diario esta realidad, un Estado que no entiende la importancia de la
región de Magallanes. Puede que la cronología que exponga en esta
columna no tengan el rigor de los hechos ni de las fechas exactas, pero
son hechos reales y que permiten validar la hipótesis.
Para
muchos pasó inadvertido, pero hace varios años atrás pudimos ser sede
de una industria petroquímica muy importante, que pudo haber generado
miles de empleos en la región, pero un presidente experto en privatizar
carreteras prefirió que se desarrollara en la región del Biobío. Cabe
señalar que las condiciones de la región de Magallanes eran mucho más
competitivas que la de nuestros compatriotas penquistas, pero como se
dice en política, “en esa región tenemos más votantes”. En esa misma
línea, recuerdo cuando un ministro señaló muy suelto de cuerpo “Se les
acabo la fiesta a los magallánicos”, al momento de proponer la
eliminación del subsidio que recibe ENAP para mantener los precios del
gas para la región, que afecta los precios del gas natural y de la
generación eléctrica.
Durante
años, muchos magallánicos venimos diciendo que la región debe
imperiosamente generar las condiciones para ser un polo logístico
antártico, y entrar en un mercado que domina prácticamente al 90% la
ciudad de Ushuaia, Tierra del Fuego, Argentina. Para una región que
tiene mejores condiciones socio-económicas, estabilidad social y
política y una mayor belleza natural y turística que nuestros hermanos
argentinos, resulta ilógico que no tengamos en la actualidad, los
elementos mínimos para que esa industria se desarrolle y poder competir
“de tú a tú” con Ushuaia.
De
los especialistas del área de la salud, solo como ejemplo, las
historias de médicos (as) que llegaron a la región para solucionar
problemas críticos para la sociedad magallánica, y que de la noche a la
mañana se fueron. Cabe señalar que ese no es el problema, porque el
problema es que las autoridades no hicieron nada para suplir estos
requerimientos o de plano “miraron para el techo”.
Otro
de los temas que da cuenta de la poca importancia de la región para el
Estado chileno, es el proyecto de fibra óptica austral, esto porque
resulta incomprensible
que un proyecto con un nivel de dificultad altísimo, que fue
desarrollado con éxito y hoy en manos de las autoridades, no pueda ser
ocupado por los habitantes de la Tierra del Fuego. La explicación es una
sola: la empresa cumplió con los requerimientos del Ministerio de
Transporte y Telecomunicaciones, pero este organismo no estableció en
las bases que, para acceder a este subsidio, era obligación que los
proveedores de Internet entregaran el servicio en toda la región.
En
términos de relaciones internacionales es donde existe mayor
desconocimiento de la importancia geopolítica de la región para el
Estado, al punto en que el paso Almanza en el canal Beagle sigue sin ser
implementado, perjudicando a Puerto Williams, pero Chile si implementó
el paso Chilcas Negras en la región de Coquimbo, beneficiando a los
argentinos.
A partir de este año 2021, esto comienza a cambiar….