Un homenaje pendiente

Los chilenos, casi en
general, tenemos mala memoria y la tendencia a entregar a quienes se han
sacrificado por la patria, su bandera, sus tradiciones y con las armas
en la guerra y con los arados en la paz, en cada jornada de trabajo
aportaron a que Chile haya llegado a ser uno, grande, libre.

Recuerdo
haber admirado y aplaudido a aquellos Veteranos del 78, y agradecido su
sacrificio para defender nuestra soberanía en estos parajes australes,
en medio de la lluvia, el frío, la nieve, la escarcha y con medios
limitados “porque no había más”, pero había Fuerza, Espíritu y Amor a la
Patria amenazada.

Como
periodista tuve el privilegio de recorrer trincheras y fortines, pozos
de tiradores, campos minados y los escenarios de un conflicto que Chile
nunca buscó pero que supo plantarse firme cuando el laudo arbitral de su
majestad británica fue declarado “insanablemente nulo” por caudillejos
vocingleros.

Al
cabo de muchos años de paz entre dos países, que, por historia y
cultura nunca debieron llegar a un cuasi conflicto y que la fortaleza
chilena, de sus líderes de la época, del Papa San Juan Pablo Segundo,
del Cardenal Samoré y de una diplomacia profesional y comprometida con
la patria y Fuerzas Armadas y de Orden, disciplinadas, eficientes y bien
entrenadas, impidieron que miles de hombres, mujeres, niños y adultos
mayores sufrieran el horror de una guerra.

Ha
habido merecidos homenajes a esos infantes de bronce, a esos artilleros
de hierro, a esos jinetes de plata, a nuestros marinos, a nuestros
soldados del mar y a nuestros aviadores y personal de apoyo, y todo eso
lo aplaudo, lo he aplaudido y lo he llorado de emoción, al verlos
marchar de nuevo, con paso firme, pese al tiempo transcurrido desde su
juventud.

Pero
falta un gran homenaje, un gran reconocimiento y un gran agradecimiento
a nuestros Carabineros de Chile, a los que también fueron movilizados
para “el 78”, muchos llegaron a Magallanes, a Tierra del Fuego y
supieron del rigor de nuestro clima y estuvieron prestos a “dar la vida,
si fuera necesario” por esta tierra, al alero de un bandera tricolor,
agitada por el viento austral que la desgarraba sin piedad, pero que
nunca pudo derribarla…. y no lo hará.

Muchos de esos carabineros se quedaron acá, hicieron familia,
aportaron trabajo y hoy descansan en paz, después de haber recordado
con sus pares y otros más jóvenes lo que vivieron para el 78 y en otro
par de ocasiones en las que las tensiones se agudizaron debido a las
situaciones políticas.

Espero
que los mandos actuales de Carabineros de Chile recuerden y rinda
homenaje a “los veteranos verdes del 78”, tal vez durante el próximo mes
de abril, cuando celebremos un nuevo aniversario de la institución.

De
esa manera, se hará Justicia con aquellos carabineros transformados en
soldados hace ya décadas y que, ya adultos mayores, pero con el alma
joven, plena de amor a Chile, orgullosos de haber estado listos para dar
la vida por la Patria y prestos a ir a hacer guardia junto a los
luceros del cielo austral.

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