Un impuesto ya no tan específico

Ya
vamos en la semana 26. Y no se trata de alguna cuarentena o de otro
conteo que ustedes se puedan imaginar. Se trata simplemente de que
nuevamente esta semana hubo un alza en el precio de los combustibles por
26 vez.

Lamentablemente
en estos tiempos de pandemia, y con una economía familiar muy diezmada
en muchas casas de nuestra región y el país, esta nueva alza se
transforma en un balde de agua fría para mucha gente. Quizás la lógica
señalaría decir “pero si la gran mayoría de la gente con recursos tiene
autos y puede pagar ese costo”.

Pero
con el paso de los años el país ha cambiado sustancialmente y lo que
antes era un lujo para muchas personas, ahora es casi una necesidad. Me
refiero a contar con un vehículo que sirva para transportar a los niños o
a los adultos mayores que son parte de una familia; o simplemente ese
vehículo se ha transformado en una herramienta para generar recursos en
una casa donde por causa de la economía tuvieron que recurrir a ese auto
para poder trabajar en las diversas aplicaciones que existen y así
generar ingresos.

El
impuesto específico, que se instauró tras el terremoto de 1985, tenía
una finalidad muy diferente al sentido que tiene ahora. La idea, en
aquellos años, era apoyar la reconstrucción de carreteras, por ejemplo,
situación que tras 36 años ha variado sustancialmente y los fondos que
se recaudan –creo– están muy lejos de ser utilizados para el fin
original, carga que sin duda alguna puede servir para el crecimiento de
las arcas fiscales, pero lamentablemente afectando de manera dura el
bolsillo de miles de chilenos.

En
aquellos años nadie dudaba que tener un auto era un lujo, pero tal como
lo he dicho en reiteradas veces, y en varios temas, el Chile actual es
muy diferente al país de hace más de 30 años.

¿Qué
estamos pidiendo con un grupo de diputados? A través de un proyecto de
ley estamos buscando modificar la Ley 18.502, que establece impuesto a
los combustibles, agregando un artículo que permitiría disminuir el
gravamen que los afecta en tiempos de crisis, vale decir, que se rebaje
en un 50% en tiempos de estado de emergencia.

En
momentos críticos para las familias chilenas me parece de toda justicia
y lógica impulsar iniciativas que beneficien directamente a las
familias y emprendedores que más han sufrido con la crisis; por tanto,
esperamos poder tener un apoyo transversal y aprobar esta ley que es de
fácil tramitación, además de una ayuda directa a las familias.

En
nuestra Región de Magallanes la gente sufre con el precio de los
combustibles, lo que es una situación muy complicada para quienes
vivimos en zonas extremas de Chile, por lo que es muy lógico buscar
rebajar el impuesto específico, más aun en la grave situación pandémica
que estamos viviendo en todo Chile.

En
todo el país los automovilistas pagan diversos gravámenes por el uso
del vehículo y seguir cargando con este gravamen me parece de total
injusticia.

Además que el aumento
en el precio de los combustibles también trae como consecuencia el
encarecimiento de la vida, ya que, sin duda alguna, el valor de muchos
productos básicos que consume la gente verá sus precios elevados porque
aumentará, entre otros, el valor de los fletes.

Hemos
encontrado diversos apoyos y ojalá que el Ejecutivo se abra a su
discusión y busquemos un acuerdo para lograr sacar adelante este
proyecto que sin duda alguna va en directo beneficio de muchos chilenos
que necesitan más de algún apoyo en estos difíciles momentos que estamos
viviendo
.

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