Un intenso año de trabajo médico en Magallanes

En
estos casi once meses de la pandemia del Coronavirus, en Magallanes
pasamos de región en situación de estrés en materia de infraestructura
hospitalaria a ser uno de los ejemplos del excelente trabajo médico. La
pandemia nos ha mostrado, desde diversos ángulos, las debilidades y las
fortalezas de nuestro sistema de salud. En nuestro principal centro
asistencial, los equipos médicos nos enseñaron que el cuidado y el
tratamiento del paciente no dependen de una persona sola o
exclusivamente d
e
una profesión u oficio. Constatamos la importancia del trabajo en
equipo, y de reconocer el valor y la relevancia de cada uno de sus
integrantes, independientemente de su profesión. Si cualquiera de ellos
falla, no solo se ve afectado el pronóstico de ese paciente, sino el de
todos sus compañeros de labor. En diversas entrevistas que hemos
realizado durante este casi un año de la pandemia en Magallanes a los
profesionales que están en la llamada “primera línea”, esta es una de
las conclusiones más importantes que ya se obtiene del trabajo clínico.
Hoy podemos decir que estamos orgullosos de ellos. También podemos decir
que se ha hecho un muy buen trabajo entre la salud pública y la
privada. Ambos sistemas se necesitan y en Punta Arenas nos dimos cuenta
de que se requiere de los dos, especialmente en momentos difíciles.
Dentro del sistema público se trabaja muy bien en el conocimiento y
seguimiento para el control de patologías crónicas. En eso el sistema
público es incomparable. En cuanto a medicina de alta complejidad, en
Magallanes se trabaja muy bien. Una lección a aprender es que siempre se
debe estar preparado para tener la capacidad para atender pacientes
críticos, y ojalá a futuro exista una mayor dotación de especi
alistas en nuestra zona y de capacidad de camas críticas en la atención pública.

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