Según
cifras del Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama), la Región de
Magallanes y Antártica Chilena es la zona del país en la que se está
produciendo uno de los mayores envejecimientos poblacionales. Y ello no
es un fenómeno nuevo, viene ocurriendo desde hace varias décadas. Ante ello, la comunidad magallánica debe adaptarse a vivir con personas cuyas capacidades físicas día a día se van deteriorando. Hace solo unas horas, y antes de comenzar a pensar la editorial de hoy, fui testigo de un maltrato a una persona de edad avanzada. Esto es algo que ocurre y ante lo cual
no podemos enceguecernos y dejarlo pasar. Esto puede ser tan vejatorio
como el maltrato físico y sicológico. Estamos en un país que está
envejeciendo y en el que más del 15% de la población es adulta mayor; en
Magallanes esa cifra llega al 30%. Tanto el Estado como la sociedad
deben proteger los derechos de las personas mayores, respetarlas
y entregarles un trato digno, porque representan un capital social
invaluable. A veces nos olvidamos de que tenemos abuelos o padres en esa
edad. No podemos aceptar este tipo de hechos, porque desde niños
estamos cimentando lo que será nuestro envejecimiento. Obviamente que a
nadie le va a gustar que lo traten de mala forma, y
hoy en la Región de Magallanes y Antártica Chilena debemos frenar estas
situaciones, porque estamos insertos en una sociedad diferente a la del
resto del país y porque en solo
un par de décadas nos daremos cuenta de que ese 30 por ciento creció
inesperadamente. Los adultos mayores se merecen un absoluto respeto, por
ellos y por nosotros mismos.