Han sido semanas de reflexión, desahogo y momentos complejos. El mensaje llegó y así lo hemos entendido desde el mundo político. Había que dialogar, encontrar posiciones y buscar el mejor camino para direccionar las demandas de todos quienes convivimos en este país. No ha sido fácil, todos válidamente tenemos una perspectiva distinta de cómo creemos que Chile puede alcanzar mayor justicia y equidad. Esta vez la palabra la tuvo y la tendrá la ciudadanía que se volcó a las calle durante semanas. No es una frase hecha, aquel viernes por la madrugada y tras largas negociaciones, se vivió un momento histórico. Los representantes de todos los partidos (salvo el PC) llegaron a una conclusión irrefutable, necesaria y esperanzadora: la ciudadanía debe decidir el Chile del futuro, tomar una decisión vital para nuestro país que nos guiará durante décadas, este es el Acuerdo por la Paz, como lo anunció el Presidente Sebastián Piñera. Ahora todos tenemos la palabra, la oportunidad y la responsabilidad de decidir si queremos o no una nueva constitución. También tendremos que zanjar de qué forma se construirá. Este 23 de diciembre se promulgó de forma oficial la reforma constitucional que permite la convocatoria a un Plebiscito para una nueva constitución. Ante esto, el próximo 26 de abril del 2020 se realizará el plebiscito de entrada, el cual se hará vía votación popular, con voto voluntario, e incluirá dos consultas que el votante deberá responder: El votante deberá decidir APRUEBO o RECHAZO la redacción de una Nueva Constitución y el votante deberá elegir el mecanismo por el cual se redactará la nueva Constitución: Convención Constitucional (155 miembros electos por la ciudadanía), o Convención Mixta Constitucional (172 miembros, divididos en partes iguales: 86 electos por la ciudadanía y 86 parlamentarios en ejercicio, electos por el Congreso Pleno). 30 días después del plebiscito de entrada el Tribunal Calificador de Elecciones determinará si se aprobó o se rechazó la convocatoria a una Nueva Constitución y el mecanismo elegido. Si se rechazó la convocatoria, el proceso finaliza; si se aprobó, se sigue adelante con el mecanismo más votado. El 25 de junio de 2020 será la última fecha para incluir cambios previos a la elección de delegados (Convencionales Constituyentes), como escaños reservados, paridad de género y normas especiales para independientes. El camino que nos espera debe fortalecer nuestra democracia y mejorar nuestras instituciones. El proceso que he descrito, es una estructura que busca entregar confianza y seguridad a la ciudadanía. No podemos equivocarnos, Chile necesita de decisiones informadas y que los partidos políticos de todos los sectores cumplamos con nuestro rol dialogante. La tarea es compleja, desafiante, pero infinitamente esperanzadora para quienes creemos que la paz y el camino de los acuerdos.