Esta semana en materia legislativa, podría ser igual a una que vivimos en el mes de julio cuando aprobamos el primer retiro del 10%, días que fueron muy movidos en lo político, con costos bastante grandes, pero siempre pensando en el bien superior de la gente que necesita con suma urgencia una ayuda económica por los difíciles momentos que estamos viviendo en el país, pero principalmente en nuestra región.
La pandemia nos ha golpeado muy fuerte porque a los costos de estar en cuarentena desde agosto (y con pocas posibilidades de salir luego de ella), nos ha generado mucha incertidumbre sobre lo que pasará en el futuro en la región.
Sin duda alguna se hacen esfuerzos, pero sabemos que siempre serán insuficientes, especialmente cuando una temporada alta en materia de turismo, con la consiguiente llegada de visitantes a la región, permitía mover la economía local de manera muy importante.
En esa lógica, muchos emprendedores, trabajadores independientes, sectores gastronómicos y turísticos están con graves problemas para poder subsistir porque no tienen ingresos y están pidiendo a gritos una ayuda del Estado para poder seguir con su vida normal dentro de los posible.
Y esta semana que recién pasó aprobamos el segundo retiro del 10% y la responsabilidad de su despacho quedó en manos del Senado, que lo analizará en segundo trámite. Y voté con la convicción de ayudar a miles de familias de Magallanes que lo están pasando muy mal con la pandemia del Covid 19 en materia económica, porque insisto, el panorama del país no ha cambiado en nada durante estos últimos ocho meses.
Hay miles de personas – que insisto – no están recibiendo ingreso alguno en estos meses debido a que estamos en una cuarentena que no sabemos cuándo terminará. Y al igual que la vez anterior, aprobamos este 10% porque el Gobierno no hizo mayores esfuerzos para apoyar económicamente a los chilenos por lo que lamentablemente tuvimos que recurrir nuevamente a esta fórmula.
Quizás nunca pensamos que íbamos a tener que recurrir a esta fórmula, que por lo demás durante la votación del primer retiro, la pensamos mucho principalmente por el efecto en las pensiones del futuro. Por ello es necesario y urgente, comenzar ya a discutir la nueva Ley de Pensiones.
No se trata de borrar todo de un plumazo, sino que muy por el contrario, es necesario perfeccionar un sistema que por años le ha dado algún grado de estabilidad a la gente en Chile, pero que al año 2020, requiere con urgencia una modificación porque es de sentido común.
Esta semana comenzaremos a discutir el Presupuesto de la Nación en la Cámara de Diputados para el año 2021, el que a primera vista es uno de los más importantes de los últimos años ya que significa aumentar recursos en áreas muy sensibles para la situación país y regional que estamos viviendo.
Y en esa línea, reitero mi idea de pedir una glosa especial para Magallanes, que permita justamente ir en apoyo de las personas que más necesitan un aliento mayor a raíz de la situación que estamos viviendo.
No se trata de populismo ni mucho menos, sino que simplemente una realidad que está presente en el entendido de que somos una región que tiene condiciones muy especiales (no solo desde lo afectivo) sino que también desde lo geográfico por lo que las decisiones que se toman de manera central, en ocasiones, no se condicen con lo que efectivamente vivimos quienes estamos durante todo el año y hacemos nuestra vida en la zona.
Seguiremos trabajando con la misma intensidad que lo hemos hecho por años, y más ahora porque sabemos que nuestra Región de Magallanes nos necesita más que nunca.