Nuestro país, mi querido Chile, nuestra región, mi amada Magallanes, y todos los chilenos tenemos nuevas autoridades.
Desde
el Presidente de la República, Gabriel Boric, hasta el más modestos de
los secretarios regionales, pasando por los delegados presidenciales en
la diversas provincias, se aprestan a iniciar un trabajo que no es fácil
dadas las diferentes aristas de la actividad de un país que sufrió el
embate de la revuelta violentistas, anarquista y otros ismos e istas
largas de enumerar, pero cuyos efectos se dejaron sentir en incendios de
estaciones del metro capitalino, de iglesias, de saqueos de locales
comerciales y daños al patrimonio público y privado y dos años de la
pandemia del Covid-19, cuya cifra de muertos crece día a día.
No
será fácil para el nuevo gobierno, tampoco, y el Presidente Boric lo ha
sentido en su piel, restañar las heridas que dejó el estallido social,
en todos los aspectos de la vida chilena, tanto en lo físico, con
heridos, ciegos, quemados y golpeados, como en el espiritual y en lo
anímico, al reaparecer odios que parecían estar lejos.
Tampoco
será fácil en enfrentar el futuro a los partidos políticos ya que la
desprestigiada “cocina” sólo ha cambiado de chef y eso altera la
credibilidad y la unidad nacional, en momentos en que el futuro
diplomático de la Patria pudiera nublarse con lo del río Silala, en el
norte, y con los derechos inalienables que Chile tiene en el entorno
antártico.
Todos,
gobernantes y gobernados; partidarios o no de la gestión Boric, (Frente
Amplio, Convergencia Social, Comunistas y otros grupos izquierdistas);
partidos de centro izquierda, de centro derecha y de derecha, derecha o
no, debieran buscar caminos de acuerdo para hacer de Chile un país mejor
cada día y al decir del folclore transandino “apuntalar a la Patria,
porque el que apuntala lo nuestro, a la Patria le hace bien” (Juan
Carlos Brem, audiovisualista argentino).
Y
esa tarea crece cuando siguen ingresando miles y miles de inmigrantes
ilegales; cuando, con armas de guerra en la mano, haya grupos que con la
bandera mapuche enarbolada se hayan vinculado al narcotráfico o
pretendan vulnerar el estado de derecho.
Yo
seguiré sosteniendo que los pilares de mi Patria son DIOS, que nos
regaló la VIDA y unió a mis padres mediante el Amor; PATRIA, Chile, la
Patria Grande, y las Patrias chicas, donde nací, crecí, estudié, empecé a
trabajar y donde forjé mi hombría: Limache, Valparaíso, Punta Arenas,
Puerto Natales, donde nació la Mujer que amo y me ama, y con la cual
forjé Mi última FAMILIA, quien tiene la tarea de cerrar mis ojos cuando
Dios me llame y deba partir a la Eternidad, y LIBERTAD, EN TODO SENTIDO,
LIMITADA SÓLO POR LO QUE ME DICTE MI CONCIENCIA Y MI CORAZÓN.
Pese a estas
diferencias con el nuevo gobierno, no puedo dejar de desearle éxito en
su gestión; lo apoyaré en lo que me parezca positivo para la Patria y
seré un crítico positivo y bien intencionado de la gestión de Gabriel
Boric, si veo errores o amenazas futuras, sin dobleces, fuerte, claro y,
obviamente, sin pedir nada a cambio.
SOY CHILENO, HUASO – GAUCHO, ME DICE MÁS DE UNO; MAGALLÁNICO CON
PASAPORTE REGIONAL, PORQUE TENGO HIJAS E HIJO NACIDOS EN ESTA TIERRA
AUSTRAL Y CON LAZOS DE SANGRE CON PUERTO NATALES, Y CON LA FUERZA QUE
DAN ESTOS PAGOS, LE DIGO:
¡BUENA SUERTE, PRESIDENTE BORIC Y QUE SU EQUIPO DE GOBIERNO RESPONDA AL CIENTO POR CIENTO POR EL BIEN DE CHILE Y MAGALLANES….!!!!