Uno de los más
grandes errores de los hombres y de los pueblos, es creer que la
libertad es algo dado por la naturaleza y que nunca se pierde. La
revisión de la Historia demuestra que los periodos de libertad en todos
los ámbitos, son absolutamente minoritarios, la tendencia regular es a
la tiranía y de muchas formas.
Chile es hoy un vivo ejemplo de esa “ignorancia” sobre la triste
realidad atávica de los pueblos. Ni siquiera todo lo acontecido desde
2019 hasta la fecha ha servido para aquilatar y valorar la libertad que
teníamos y que aceleradamente estamos perdiendo y a casi nadie le
importa. Al momento de escribir esta columna dos informaciones ya son
ciertas: el retiro del monumento al General Baquedano, gloria del
Ejército, y el endurecimiento de las medidas sanitarias después de
renovarse el estado de catástrofe por una pandemia que en nada
retrocede. El chileno medio hoy vive aterrado.
Lo primero simboliza la capitulación del Estado frente a la organizada
y persistente subversión que desde años ya esta demoliendo
instituciones y símbolos de Chile, que comienza por reinterpretar y
pretender reescribir toda la Historia, la del país y la de la humanidad,
cambiar los valores, las ideas, los principios, en fin, para lo cual es
esencial destruir los símbolos de aquellos. Ya lo han logrado. El
Estado consciente de lo que ocurre, se rindió a pelear y defenderse, e
hizo lo que las hordas de la subversión y el terrorismo querían. Como en
todo, la violencia es hoy el mejor vehículo de expresión y logros, el
Estado se rindió ante el terrorismo.
Después de un año, en materia de lucha contra el covid-19, todo volvió
a fojas cero. Ningún resultado. Pero si, creciente restricción de las
libertades y derechos individuales. Es más que evidente que al actual
no-gobierno le interesa ojalá terminar su periodo en estado de
excepción, algo cree podrá controlar. La izquierda siempre va a apoyar
restricciones y controles. Y legítimamente uno se pregunta, si todo
esto es logro de la izquierda que es expresión política de la
insurrección revolucionaria, ¿dónde esta la derecha? ¿Acaso existe?
Sabemos
donde están y que están logrando los deconstructores revolucionarios
que quieren borrar nuestro país y la Historia pero, ¿dónde están los que
los defienden? Los logros materiales alcanzados en más de 30 años hizo
del nuestro un pueblo blandengue y pusilánime. Ahí están los empresarios
solo pendientes de cómo salvar sus negocios, con políticos serviles que
negocian con los terroristas y creen
podrán salvar algo en la nueva Constitución. La derecha chilena tiene
hoy como su rasgo distintivo la cobardía y la hipocresía. La izquierda
de hoy también es una tropa de cobardes pero ¿saben? Más inteligentes,
se están imponiendo sin problemas porque sus naturales adversarios
renunciaron a defender nada. Y hasta a pensar. Es cierto, la izquierda
de hoy no es de revolucionarios capaces de enfrentar a sus adversarios a
mano armada y morir en ello como Ernesto Guevara. No. Hoy la revolución
se hace sin dar la cara, cobardemente, total, al frente se tiene a
otros cobardes que tampoco dan la cara. No tienen cara, no tienen
vergüenza, entregaron Chile, ahí están como monos saltando en matinales,
sacando cuentas de los votos tibios de otros cobardes que necesitan
para sostener su proceso de entrega de nuestra Patria,
de sus héroes, de nuestros derechos, de nuestra libertad. Prefieren ser
esclavos del terror, creen que la libertad no se pierde, pregúntenle a
venezolanos y a cubanos, la pandemia ahí dura ya varios años o
generaciones. Aquí recién solo un año, paciencia, cada día será peor.