Un país demasiado ideologizado

Ojalá que el resultado del Plebiscito de Salida del domingo 17 de diciembre no nos vuelva a situar en un país demasiado ideologizado como el que hemos vivido en los últimos cinco años con Estallido Social de por medio. Estamos en un Chile donde no hay tolerancia. Hemos experimentado un proceso lleno de hostigamientos, desconfianzas y descalificaciones.

Desde diversos sectores políticos, económicos y sociales se han expresado opiniones que han agitado más aun el ambiente, y de ello hemos sido testigos acá en la Región de Magallanes y Antártica Chilena. Hemos experimentado en nuestra zona un proceso nunca antes visto, con odiosidades inexplicables. Y por si fuera poco, a ello enfrentamos contingencias tremendamente complejas, como la pandemia del Coronavirus.

Lo que estamos viviendo es una crisis de magnitud superior y con escasa gobernabilidad, porque la “clase política” no ha estado a la altura de las circunstancias y, muy por el contrario, ha desoído procesos de entendimientos en torno a objetivos fundamentales de bien común y se ha enfrascado solo en sacar adelante procesos constitucionales que en nada le han contribuido a la gente a mejorarle la calidad de vida.

Desde hace años prevalece un clima de desconfianza, que a veces nos damos cuenta acá en Magallanes que se ve traducido en hostigamiento constante y afanes descalificatorios, algo nunca antes visto en nuestra bella historia regional, acostumbrados a convivir transversalmente y aceptando nuestras grandes diferencias. Hoy asistimos a la máxima intolerancia.

La polarización de la política es una predominante, con sectores intransigentes que lindan en el dogmatismo ideológico y han llegado a deslegitimar el orden imperante, con chantajes públicos y amenazas. ¿De qué estamos hablando? El Gobierno también ha cometido numerosos errores en la conducción, pero también las sublevaciones obstruyen la unidad que el país necesita.  

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