Un saludo anticipado

Los miles de trabajadores de nuestra región, de nuestro golpeado Chilito lindo y querido, se aprestan a celebrar el Primero de Mayo, el día del Trabajo.

De
seguro habrá jolgorio en muchos casos, en los que cada mes o cada
quincena, se recibe el fruto de las labores cumplidas en esos períodos,
ya sea manuales o no.

Pero, como en años
anteriores sí la hubo, este año, la mesa será más bien modesta, se
descorcharán menos botellas de vino o de cervezas o de gaseosas, y no
habrá tantas risas porque la incertidumbre por el futuro laboral, que no
se aprecia promisorio, pese a los optimistas discursos de personeros
oficialistas que se los creen a pie juntillas, alejados de la realidad.

Cierto,
porque la cesantía oficial, esa del INE, marca 8,4 por ciento y una
cifra aproximada al 30 por ciento de personas, porque lo son, viven al
alero de “la economía informal”, esa que se nutre de “changarines”, de
“pololitos”, del comercio ambulante que compiten, casi indefensos, con
los extranjeros que se han afincado en Chile y que no son todos
delincuentes aunque carezcan de identidad nacional.

Tampoco
celebrarán a voz y risas nerviosas, los jubilados que esperan una
reforma previsional que mejores sus escuálidas pensiones, cada vez más
pequeñas, pese a los “bonitos”, por la inflación desatada, con huevos a
más de 300 pesos cada uno y otros productos de primera necesidad, cuyos
precios crecen a diario…. Y no vamos a mencionar el costo de los
medicamentos que no entregan las farmacias municipales.

En
Magallanes, la incertidumbre y la angustia se ciernen, como caranchos
hambrientos, sobre los trabajadores y trabajadoras de la empresa Nova
Austral que, por razones que deben explicar los responsables de una
eventual debacle, bordean el abismo como Porvenir, capital de la Tierra
del Fuego chilena.

Eso ya lo vivieron, dolorosamente, los que fueron despedidos de Mina Invierno (recuerden quién y quienes fueron los responsables,
aunque hoy sonrían beatíficamente casi) y los que ya perdieron su
empleo en Geo Park, víctimas de lo que muchos llaman desidia de la ENAP y
sus bien rentados ejecutivos.

Nuestro
saludo y solidaridad, mi saludo fraternal, recordando a mi padre y sus
compañeros que fueron obreros en la Municipalidad de Limache; a mi
madre, una dueña de casa y lavandera excepcional; a Oscar, mi hermano
mayor aún vivo, a mis dos hermanas mayores, Elena y Marta, heroínas
moderna pero que ya no están, a mi difunto suegro “Flaqui Flaqui” España
y mis tíos políticos, sus hermanos, y a tantos otros amigos de allá y
de acá, a los Lemus, los Loncón, los Millapel, a los Pérez, los Armijo,
los Valenzuela, a los Calvo, los Muñoz, los Pedraza, los Argel, los
Oyarzo y a muchos “Ich”, de quienes aprendí que todo Trabajo Honesto es
Digno…

Y, en forma especial, saludo
a todas las mujeres, como Mi Chiquita, que manejan un hogar, que están
en las oficinas, en las tiendas y hasta en los buses y en los
colectivos, aportando con su trabajo a sus familias, a su región y a
Chile, y les pido que sigamos adelante porque vamos a Recuperar la
Patria y seguiremos defendiendo nuestra Fe en Dios, la Patria, la
Familia y la Libertad.

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