Un semestre vertiginoso

Si bien el semestre se acaba el próximo viernes, ya es posible hacer una especie de balance de lo sucedido en nuestro país. Todo ha acontecido de una manera rápida, vertiginosa, como si el tiempo fuera más breve aún de lo que oficialmente es. Cada día o cada semana ocurren hechos que todavía tienen la virtud de asombrarnos, por mucho que la vida nos enseña a que la realidad supera a la ficción. Quién hubiera pensado en octubre del 2019 que el país transitaría por cauces institucionales después la grave crisis a que nos arrastró un sector de la sociedad.

Comenzó este semestre con el llamado Acuerdo por Chile que inició el segundo proceso constituyente. Resistido por muchos que alegan que la ciudadanía ya se pronunció en septiembre del año pasado por el término de cualquier otro proceso de ese tipo. Las fuerzas políticas con representación parlamentaria, excepto el Partido Republicano, acordaron un procedimiento más breve y acotado para la redacción de un nuevo texto constitucional. Ahora estamos transitando esa hoja de ruta propuesta por los partidos políticos. La sorpresa mayúscula ocurrió en mayo cuando quienes se opusieron con tenacidad a un segundo proceso constitucional, ahora tienen mayoría en el órgano encargado precisamente de redactar un nuevo texto constitucional. Del llamado octubrismo queda poco o nada. El país lo ha ido enterrando de la misma manera que lo elevó casi a salvación nacional. Recuerdo los versos de Carlos Pezoa Véliz: “tras la paletada, nadie dijo nada, nadie dijo nada”. Tras la paletada que rechazó la propuesta del Convención Constitucional y la paletada que significó la derrota de la izquierda en el Consejo Constitucional, nadie dijo nada.

La economía por otro lado, está yendo en picada. No hay que ser experto en esta materia para darse cuenta de este hecho. Negocios grandes, medianos y pequeños que cierran día a día. Las ventas del comercio caen y el gobierno sólo atina a querer sacar más impuestos a quien le pase por delante. El nerviosismo cunde incluso en el gobierno que augura un nuevo conflicto social grave si no le aprueban sus impuestos. En tanto, el Presidente de la República hace mutis por foro ante la esmirriada situación económica. De manera coloquial, la torta se ha achicado y el gobierno quiere sacarle más pedazos, en vez de hacer crecer la torta para que más gente alcance a probarla.

En materia educacional el barco sigue haciendo agua, mientras una de las ocupaciones primordiales del Ministerio de Educación es la educación sexual dirigida desde el Estado a los niños e infantes. En salud, la muerte de Mia fue sencillamente incomprensible. La mentira y la ideología se mezclaron mortalmente. La actitud soberbia de decir que la generación que hoy está en el gobierno es moralmente superior a las que le antecedieron, choca de manera brutal con la realidad. Al final de este año el país será más pobre y uno de los que menos habrá crecido económicamente en el mundo. Resuena fuerte esa frase que dice “seremos pobres, pero felices”. Están llevando al país más exitoso de Latinoamérica a la pobreza, a la mediocridad, a que más gente tenga que vivir del Estado. Espero de corazón que mucha gente pueda darse cuenta del camino por el cual nos están llevando. Mientras, la delincuencia ha campeado todo este semestre. El terrorismo sigue como si nada. La inseguridad es pan de cada día en las calles del país.

El semestre que ya termina transcurrió pesado, brumoso, inquietante. En tanto, todo pasa y todo queda, en versos de Antonio Machado.

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