La
población chilena se está envejeciendo y en los últimos años se han
dado a conocer cifras que generan preocupación. Nuestra Región de
Magallanes y Antártica Chilena es la que tiene el más alto porcentaje de
adultos mayores versus población infantil. Después de los 60 años se
empieza a notar una disminución de las defensas y del tono muscular, eso
se constata a diario en los crudos inviernos magallánicos. Se
evidencian problemas asociados a malos hábitos -sedentarismo o consumo
de tabaco, por ejemplo- y enfermedades crónicas, y se incrementan las
dificultades de visión o audición. Y esto genera un enorme desafío para
nuestras autoridades. ¿Cómo vamos a afrontarlo? Los gastos en salud de
nuestra población se van a multiplicar y necesitaremos enfrentarlo con
las mejores herramientas. Los adultos mayores deben consultar más
periódicamente al médico y tomar más fármacos que el resto de la
población. Las personas de mayor edad provocarán un aumento de la
demanda sobre el sistema de salud público, que ya hoy debe entregar
atención al 95% de los mayores de 65 años. Según proyecciones de la
Superintendencia de Salud, durante los próximos años el gasto de este
grupo aumentará más de 50%, pasando de 1,4 a 2,2 puntos del PIB. Cifra
no menor si se considera que hoy Chile gasta alrededor de ocho puntos
del PIB en Salud. Según las proyecciones de población del Instituto
Nacional de Estadísticas, el 14% de los chilenos tiene 60 años o más,
pero esa cifra aumentará a un 17% en los próximos seis años. Además, se
debe consignar que son los propios adultos mayores el segmento de la
población más golpeado por la alta inflación que nos está afectando a
todos. Las pensiones de ellos no suben como el alto porcentaje del costo
de la vida y eso los tiene muy atormentados.