Mañana
es la entrega oficial del borrador de la Constitución y comienzan las
definiciones. Hay quienes tienen claro su voto y han decido respaldar el
Rechazo o el Apruebo. Sin embargo, según las últimas encuestas, hay
cerca de un 20% de personas que aún se mantienen indecisas de cara al
Plebiscito.
Pensando
en ellos, pero también en quienes han decidido respaldar el Apruebo,
cabe hacer un alto y exhortarlos a que se pregunten: ¿Es esta la
Constitución que
realmente le hará bien a Chile? ¿El borrador está a la altura de lo que
esperé de la Convención Constitucional? ¿Será este el texto que en la
práctica responda a mis principales demandas?
No
cabe duda, independientemente del resultado del Plebiscito, el 5 de
septiembre nuestro país despertará divido en dos. Por ello, es clave que
tanto el poder Ejecutivo como del poder Legislativo, se ponga en todos
los escenarios, incluyendo aquel en donde se impone el Rechazo.
Al
menos los desmarques del Presidente Gabriel Boric, han demostrado que
lo considera; como en mayo, cuando reconoció que el Gobierno se está
“poniendo en todas las alternativas” o hace un par de días, cuando
contradijo los dichos de su Ministro Secretario General de la
Presidencia, Giorgio Jackson, al asegurar que el plan de Gobierno no
depende del Apruebo y que “en cualquiera de los escenarios, nosotros
vamos a trabajar por implementar nuestro programa de Gobierno. Sea
ganando el Apruebo o el Rechazo”.
En
esa misma línea, parlamentarios de la Democracia Cristiana, impulsaron
una iniciativa para cambiar los quórum de modificación de la actual
Constitución a 4/7, con el objetivo de facilitar la construcción de
mayorías necesarias para seguir con un proceso Constituyente que
responda a las transformaciones
que la ciudadanía deseaba. Transformaciones que por cierto, la
Convención Constitucional no consideró en el borrador. Tal como se vio
con el Rechazo de la mayoría de las iniciativas populares o con la
inclusión de decenas de artículos que hacen referencia a los derechos de
los pueblos originarios, pero solo unos pocos a las principales
demandas de una mayoría sustancial del país: salud, vivienda, pensiones y
educación.
Aprobar
con identidad de partidos de izquierda, sin duda será equívoco para el
desarrollo de un Chile justo, por ello es importante dar certezas a la
ciudadanía que, de triunfar el Rechazo, el proceso continuará. Y hay
voluntad y compromiso de que así sea. Que continúe no solo con las
modificaciones hechas por el poder Legislativo, sino que también con un
Plebiscito en donde sea la ciudadanía la que acepte o rechace estos
nuevos cambios, por ejemplo, en materia de vivienda, pensiones, salud,
educación, descentralización y cuidado al medio ambiente; ideas que sin
duda son correctas y necesarias para el futuro de Chile.
Si
el día del Plebiscito, la mayoría considera que la propuesta de nueva
Constitución es un mal texto, debemos mirar al futuro y seguir adelante
en la búsqueda de acuerdos que posibiliten dar respuesta a las legítimas demandas de la nación. Chile merece más. Chile merece una buena nueva Constitución.