El
actual proceso constitucional debe ser un reflejo de los avances que
con dedicación hemos logrado a lo largo de los años en lugar de ser una
plataforma para retroceder en derechos fundamentales, como
lamentablemente busca la derecha y, específicamente, el Partido
Republicano, con las enmiendas presentadas recientemente el pasado 17 de
julio. Si bien es cierto han mostrado cierta apertura al diálogo en
algunos temas, no podemos obviar las áreas de la discusión
constitucional donde intentan desandar décadas de acuerdos valiosos que
como sociedad hemos alcanzado.
Somos
las y los herederos de las luchas sostenidas por generaciones que nos
antecedieron. Y ahora, en este proceso constitucional que aspira a
cimentar las bases de nuestro futuro,
no podemos pasar por alto dichas victorias. Entre ellas se encuentra el
logro del aborto en tres causales, una política pública que ha
permitido a innumerables jóvenes no verse forzadas a continuar con un
embarazo que resulta de situaciones tan traumáticas como la violación.
En
este punto crucial, no debemos permitirnos regresar a la norma
constitucional forjada en la época de la dictadura, la cual sostenía que
“la ley protege la vida del que está por nacer”, y que posteriormente
encontró su expresión legal en el artículo 119 del código sanitario, el
cual establece que “no podrá ejecutarse ninguna acción cuyo fin sea
provocar un aborto”. Retrocesos como los que el partido republicano
propone y defiende no deben encontrar cabida en el proceso
constitucional.
Así
también, pesar de la singularidad de este asunto, no podemos
considerarlo de manera aislada en esta discusión. Es esencial conectarlo
con el sentimiento de inseguridad que las mujeres expresan, tal como lo
demuestra la Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana 2021. Este
estudio revela una serie de datos y percepciones que resultan valiosos
para comprender el contexto más amplio. Entre estos datos, destaca el
hecho de que las mujeres manifiestan sentirse amenazadas principalmente
por el acoso y la violencia sexual. Además, en términos generales, las
mujeres perciben que la delincuencia ha experimentado un aumento más
pronunciado en comparación con la percepción reportada por los hombres.
En un momento en el que estamos delineando el camino que
trazarán las próximas generaciones, es nuestro deber honrar el esfuerzo
de quienes nos precedieron y mantenernos firmes en la defensa de los
derechos que tanto les costó conquistar. Este proceso constitucional
debe ser un tributo a su persistencia y una promesa a las futuras
generaciones de que nunca daremos marcha atrás en nuestra búsqueda de un
futuro más justo y equitativo para todas y todos.