Una “luna de miel” amarga

Los
resultados de las encuestas de opinión pública han venido a demostrar
que “la luna de miel” que la comunidad – la real y la política – han
otorgado a todos los Presidentes de Chile al inicio de sus mandatos,
llegó a su fin y tiene un sabor amargo para este gobierno.

Estimo
que no es casualidad ese tipo de resultados. Tampoco que todas las
encuestas entreguen resultados casi similares y que no se trata de una
maquinación urdida por los enemigos del gobierno comunista – frente
amplista – anarquista, sino que es el reflejo estadístico de una serie
de errores no forzados de distintos personeros del gobierno en diversos
niveles, partiendo por el propio primer mandatario, Gabriel Boric.

El
controvertido funcionamiento de la convención y sus propuestas, que
pretenden refundar un país que era próspero, aunque con dificultades y
desigualdades por corregir y superar, se ha ligado al gobierno de
Gabriel Boric y por una singular osmosis político – ideológica, lo
arrastra hacia la desaprobación ciudadana en forma mucho más veloz de
lo que enfrentaron los gobiernos anteriores debido a que los chilenos no
le tienen confianza a esa convención.

La
tozudez para no decretar estado se excepción en la Araucanía; los
titubeos ante la crisis migratoria, el narco tráfico y la delincuencia;
los “patinazos” por el desconocimiento de la realidad real del país, la
inflación galopante, doloroso cáncer socio-económico, que se pretende
paliar con un tratamiento a base de las aspirinas entregadas como bonos,
canastas de alimentos y aumento
s
ratoniles del sueldo mínimo, pero con una fuerte alza en las tasas de
interés, obviamente aumentaron la desafección de los chilenos a este
gobierno, sea cual sea su edad, clase, condición o residencia.

La
reciente visita presidencial a Magallanes no trajo sorpresas mayores en
sus anuncios porque lo referido a zonas extremas depende también del
parlamento, aunque la entrega de millones de pesos a centenares de pymes
y mini pymes en Puerto Natales es una hecho destacable por lo positivo
para esos emprendedores de Ultima Esperanza.

Yo
espero que se recapacite sobre la controvertida gestión cumplida hasta
ahora, cuando el gobierno apenas empieza, y aleje las aprensiones y la
ira de millones de chilenos que se preguntan si era o no tan conveniente
para la Patria, entregarle una locomotora a un niño aún y a un grupo de
figuras tan jóvenes como él, aunque detrás de ellos haya equipos
comunistas, globalistas, chavistas, castristas, anarquistas y uno que
otro moderado, lúcido y eficiente socialista.

Mi
padre, un sabio obrero municipal con apenas tercero básico de entonces,
me enseñó que la Esperanza es lo último que debemos perder porque,
incluso después de la noche má
s negra, siempre saldrá el sol… aunque esté nublado.

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