Al parecer hay una tendencia o existe un mecanismo de defensa en el ser humano, que torna invisible a aquello que no le gusta o que aquellos que son diferentes. Incluso se ha llegado a casos extremos como en la antigua Grecia, donde existían el culto a la belleza y a la perfección física. Por lo cual los discapacitados eran abandonados, vendidos como esclavos e incluso los exterminaban.
Años atrás a las personas con discapacidades físicas e intelectuales se les marginaban e incluso algunos padres escondían a estos niños. Con el correr del tiempo la humanidad evoluciono y le otorgo el lugar que le correspondía a estas personas. Un claro ejemplo de ello son las rampas para silla de ruedas, creadas con el fin de integrar a la sociedad a personas con movilidad reducida. Por otro lado, se cambió el lenguaje respecto a las personas con discapacidad intelectual. Anteriormente se les catalogabas de idiotas a quienes no podían comunicarse y su actividad física era reducida y eran imposible de educar. Asimismo, se les llamaba imbécil a quienes eran incapaces de leer o escribir. Términos absolutamente peyorativos o despectivos hacia a quienes padecían de Oligofrenia como se llamaba antiguamente a la discapacidad intelectual grave.
Hoy día se emplea un lenguaje digno y se habla de niños con necesidades educativas especiales. A quienes se le otorga una enseñanza especial para que alcancen un desarrollo educativo pleno, acorde a sus características y en base a su propio ritmo.
Sin embargo, la sociedad sigue invisivilizando a aquellos niños o personas que se encuentran en el otro extremo de los rangos intelectuales. Es decir, a aquellas personas llamadas superdotada. Las cuales se caracterizan, porque el rendimiento que obtiene en pruebas psicológicas de inteligencia es superior a 130 de CI o Coeciente Intelectual. Quienes del mismo modo que los niños con bajo rendimiento intelectual, requieren de una atención escolar especial y adaptada para, así, poder favorecer su desarrollo y su aprendizaje. No obstante, actualmente: ¿Quién está supliendo estas necesidades? ¿Quién se hace cargo de ellos? Incluso se tiene nociones que estos niños no obtienen buenos resultados en la escuela debido al aburrimiento y al mal comportamiento disciplinario. También se sabe que pueden tener dificultades con las relaciones sociales y baja autoestima, lo que puede llevarlos a sufrir Bullying o aislamiento, porque muchas veces no encuentran pares con quienes relacionarse, dentro de un sistema educacional que está hecho básicamente para personas con capacidades intelectuales normales.
Lamentablemente las personas que tienen un alto coeficiente intelectual, son una de las más olvidadas, desatendidas a tal punto que se han tornado seres “invisible” dentro de nuestra sociedad.
Ya es tiempo de cambiar esta realidad, porque se están perdiendo verdaderos talentos. Además, porque no solo sufren ellos. Esto también afecta a sus familias y al final quien pierde es nuestro país. Tal vez para partir, la Universidad de Magallanes en la carrera de Educación Diferencial, podría crear una especialidad destinada a atender a este tipo de alumnos.