Una mesa sostenible para nuestro destino

Tierra
del Fuego es un lugar único. Un tesoro natural que a veces olvidamos
que tenemos aquí. Y es muy bueno recordarlo. Especialmente cuando
podemos mirar lo que está pasando en el mundo. Y vivirlo también. Cambio
climático; incendios forestales; inundaciones; espacios devastados por
el impacto de carga humana; especies que se extinguen; intervención que
explota los recursos sin pensar que es necesario salvaguardarlos
pensando en legarlos para las futuras generaciones
, que si antes se podían proyectar a 50 años o más, hoy día están junto a nosotros. Si
hay algo que debemos aprender con estas señales y muy especialmente con
la pandemia, que para muchos tiene rostro porque hemos perdido a un ser
querido, es que la vida es frágil y que cada paso que podemos dar en lo
personal y lo comercial
tiene un impacto no solo económico, sino también social, cultural y medioambiental. Hago esta reflexión a propósito del estudio de prefactibilidad “Construcción Camino Caleta 2 de Mayo
– Lago Errázuriz – Río Lapataia”, que analizará la conveniencia
económica, social, ambiental y territorial de construir un paso por
tierra que conecte este tramo.
Queremos,
primero que todo, aplaudir el espíritu de la iniciativa. La
conectividad es algo urgente e importante para nuestro territorio.
Mejora la calidad de vida de las personas y en este caso además abre un
paso para unirnos con Argentina. Pero dada la ubicación estratégica que
tiene el trazado para las actividades que se desprenden de su
funcionamiento posterior, nos parece muy importante precisar algunas
consideraciones que si no son integradas en el cómo se diseñará el
instrumento de prefactibilidad así como los pasos sucesivos que se
relacionan con la implementación del proyecto y su plan de acción con
actividades como la del turismo
,
donde nuestra Cámara es un actor clave, las consecuencias pueden ser
muy contrarias a lo que la idea de este camino tiene en su origen.
Abrir un paso que una Caleta 2 de Mayo
– Lago Errázuriz – Río Lapataia, significa tránsito de personas, de
vehículos, de una demanda nueva que hace uso de los servicios y de los
recursos de un destino turístico. Aunque no sean turistas. Comen, beben,
duermen, compran, hacen negocios, recorren el lugar, hacen su vida al
estar allí. Para que esto no reviente el equilibrio del ecosistema, es
imprescindible y prioritario
vincular
el proyecto que le da origen al camino con todos los servicios asociados
a esta dinámica. Se requiere un ordenamiento territorial que preserve y
conserve los recursos del entorno. Priorizaciòn de inversiones públicas
para tener resuelto antes de que se abra el paso. Manejo de residuos y
basura, seguridad vial, conectividad digital, impacto de carga de
producción de huella de carbono, preparación de los prestadores y
proveedores de servicios básicos complementarios.
En
el caso del turismo, todo lo que implica para que la cadena de valor
del destino esté preparada para atender la demanda interna y la del
viajero extranjero también será determinante. Si esto no está resuelto,
la iniciativa fracasará. Y estamos seguros de que ninguno de nuestros
socios y la comunidad en su conjunto desea que este hito se convierta en
eso, sino en un total éxito.
Creemos
que por la importancia que tiene todo esto y de la gestión integral que
exige el proyecto desde su prefactibilidad, es decir ahora, se debe
conformar una gobernanza público
privada
para que la comunidad aporte desde lo que sabe hacer para con el diseño
e implementación considere todas las aristas del ecosistema. Nuestra
Cámara está atenta y dispuesta a participar desde ya.
Hacemos un llamado a la autoridad para que esta articulación se concrete en una mesa de trabajo con urgencia y prioridad. Aprovechamos la oportunidad de invitar a todos y cada uno de ustedes
para considerar a Tierra del Fuego como una opción para visitar. Les
esperamos con todos los resguardos sanitarios, cordialidad y la
sostenibilidad que nos identifica como destino.

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