Autosustentar
y descarbonizar la matriz energética nacional fue el desafío
autoimpuesto del gobierno de la presidenta Bachelet en su segundo
periodo. Así se inicia la proliferación de proyectos energéticos
alternativos, que hoy permiten al país enfrentar correctamente el cambio
climático, reduciendo las emisiones de carbono. Los proyectos de
Hidrogeno Verde surgen como una alternativa para alcanzar el objetivo
neutralidad climática para el año 2050, ya que consisten en la obtención
de hidrógeno en base al uso de energías renovables y por ello al
reemplazar el uso de combustible fósiles usan el nombre “verde”. Es
decir, el hidrógeno se obtiene de la electrólisis del agua y, al usar
energía eólica, no tiene emisiones contaminantes en ninguna etapa de su
elaboración. Por ello, la industria plantea que este proceso tiene un
nulo impacto ambiental. ¿pero eso es realmente cierto?
La
Estrategia Nacional de Hidrógeno Verde plantea como objetivo al 2030
convertir a Chile en líder de la producción y exportación de hidrógeno
obtenido por energía eólica, para lo cual se ha propuesto la meta de 25
GW de capacidad de electrólisis construida, en donde el territorio
estepario de Magallanes tendrá un gran protagonismo. Hasta aquí todo
bien, porque se genera energía limpia, se colabora al disminuir el
calentamiento global, hay nuevas alternativas de empleo, y se fortalece
la economía regional, dando sustentabilidad de paso a parte de la
ganadería ovina a través de servidumbres y arrendamientos. Pero se han
detenido a pensar ¿cuántas torres de aerogeneradores se requieren para
alcanzar las metas propuestas por el Gobierno? Seguramente miles, porque
no será sólo una empresa sino varias, con varios proyectos,
desperdigadas en la estepa, a la vista de todos y eso implica
probablemente un gran impacto visual y paisajístico, no abordado hasta
ahora.
Los
Gobiernos Nacional y Regional se han dedicado a fomentar e incentivar
la instalación de la industria del hidrógeno en nuestro territorio, pero
ha presentado escaso interés por prevenir los impactos globales
de esta industria. Probablemente cada proyecto con aerogeneradores
pasará la Evaluación de Impacto Ambiental, pero los impactos sinérgicos
que se generan producto del conjunto de proyectos quedarán fuera de
análisis. El cuantioso número de aerogeneradores sin duda tendrán un
efecto sobre la inmensidad de paisaje de la estepa, sobre la
biodiversidad especialmente aves, sobre el poblamiento (demandando
servicios e infraestructura), sobre la economía.
La
Estepa Patagónica, caracterizada por pastizales de coirón, será el
ecosistema preferentemente impactado. Será invadida por cientos de
torres, cambiando abruptamente el paisaje, y, de no mediar una
planificación, podrían ser apreciables masivamente desde nuestras
principales rutas viales. Nuestro paisaje no volverá a ser el mismo y
debemos tener claridad si queremos pagar ese precio. Junto a ello, el
conjunto de proyectos podría intervenir las rutas de vuelos de las aves
que transitan, se alimentan o nidifican en la estepa. Las aves que
llegan del hemisferio norte hasta Bahía Lomas y transitan por los
territorios cercanos al Estrecho de Magallanes, junto a los Caiquenes
Colorados deben ser parte de nuestra preocupación. Debe decirse además
que, a pesar de que es el ecosistema que tiene mayor presión de
actividad humana, la Estepa esta escasamente representada en el sistema
de área protegidas, desconociendo aún mucho sobre la distribución de su
flora y fauna, especialmente de aquellas escasas o en peligro de
conservación.
El
gobierno regional aún está a tiempo de Evaluar el Impacto Global que
las diversas empresas de hidrógeno verde o que usaran aerogeneradores
podrían producir sobre el ecosistema estepario. Una línea base y
evaluación ambiental amplia y representativa, con énfasis en los efectos
sinérgicos
y las especies raras o en peligro, es urgente y es deber del Estado
generarla para poder realizar correctas evaluaciones ambientales.