Una mirada hacia España

El domingo recién pasado se celebraron elecciones generales en España con el fin de formar un nuevo gobierno. Todas las encuestas daban como amplio ganador al Partido Popular (PP), tradicional partido del centro derecha. Aunque lo daban por ganador, las mismas encuestas referían que para formar gobierno necesitaría de Vox, partido situado a la derecha del PP. Cabe recordar que el sistema español es uno parlamentario en el cual el candidato que obtenga más votos en el Congreso de los Diputados, será investido Presidente de España. Así las cosas, la fiesta para la derecha y el centro derecha estaba armada y sólo había que esperar la noche del 23J. Por el lado de la izquierda, al Partido Socialista en el poder se le vaticinaba una debacle electoral por el desgaste de cinco años de gobierno, pandemia incluida, y por las alianzas para mantenerse en el poder. Resulta que nada de ello ocurrió.

Si bien el PP fue el más votado en las elecciones, a Vox le fue mal, disminuyendo en 19 Diputados su representación parlamentaria. Así, al centro derecha se le hace muy difícil conseguir la mayoría en la Cámara de Diputados para formar gobierno. Por el contrario, habiendo salido segundo el Partido Socialista es altamente probable que pueda reunir los apoyos suficientes para estar un periodo más en La Moncloa, palacio presidencial.

Ríos de tinta y muchísimas horas de programas se han gastado para explicar porqué si todas las encuestas daban ganador al Partido Popular, éste obtuvo unos 30 Diputados menos de los previstos. Lo mismo ocurrió con Vox, que disminuyó drásticamente su participación en la Cámara. No son pocos los analistas políticos que apuntan al miedo que generó y genera Vox entre los votantes moderados. Estos prefieren un mal gobierno del Presidente Socialista Sánchez, a votar por una formación política que se ha ganado, justa o injustamente, el apelativo de extrema derecha. Ha sido el miedo al llamado partido de Abascal, su Presidente, que habría movilizado casi a un millón de personas que concurrieron a las urnas para impedir que Vox no tuviera injerencia en la próxima formación de gobierno. Una explicación así no puede descartarse, pues incluso en plena campaña algunos dirigentes del PP, que se suponía serían sus socios, desacreditaron públicamente a Vox por sus ideas.

Realizada una mirada volandera a lo sucedido en las elecciones en España, no puede dejar de analizarse lo que está ocurriendo en Chile y lo que podría suceder. Haciendo un símil con las obvias distancias del caso, el Partido Republicano (PR) es lo que es Vox en España, en tanto la UDI y RN juntos serían lo que es el Partido Popular. En este sentido y ante una posible alza del PR en las elecciones del próximo año (alcaldes, concejales y cores), podría suceder que los electores más moderados y los de izquierda se movilicen para impedir precisamente un triunfo en dichas elecciones del partido de Kast. Es decir, frente a la posibilidad que tal partido pueda obtener buenos resultados en las próximas elecciones, la izquierda agite el fantasma de la ultra derecha, como se hizo en España. En este escenario, una alianza de Chile Vamos con el PR pudiera afectar la votación de la derecha y centro derecha. Y si a este panorama se agrega un eventual rechazo al proyecto de Constitución que está en su mayoría en manos del PR, el resultado puede terminar afectando a la totalidad de la actual oposición. Esto es lo que sucedió en España, en donde el PP pactó gobiernos autonómicos con Vox lo que habría afectado al conjunto de la oposición en las elecciones generales.

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