Una nueva autoridad universitaria

El
próximo 23 de junio las académicas y académicos de la Universidad de
Magallanes elegirán a la próxima autoridad universitaria. En una
entrevista a un medio local, el actual rector Juan Oyarzo hace un
balance de su gestión de 8 años y de paso una calificación de los
candidatos que representan de alguna forma al continuismo de un estilo
de gestión universitaria en los últimos 28 años. A uno, José Maripani,
lo califica de obsesionado por el cargo, y a la otra, Margarita Makuc,
como candidata del equipo rectoría, pero de reemplazo. Todo indica que
lo que alguna vez fue una fuerza cohesionada hoy presenta profundas
grietas, pero solo por poder y no en contenido. Pero ninguno representa
el cambio necesario.

En
forma alternativa a las peleas por mantener el poder y privilegios, los
académicos de base de distintas facultades decidieron levantar una
candidatura que entregara una luz de esperanza luego de años de
desilusiones. Una candidatura que reposicione y se esfuerce en cuidar la
democracia al interior de nuestra casa de estudios, una candidatura que
resignifique valores y derechos, una candidatura que permita abandonar
el miedo a la indefensión laboral y devuelva la sensación de comunidad y
familia, una candidatura transversal que anteponga el cuidado y
crecimiento de todos (funcionarios y alumnos, hombres y mujeres) antes
que los privilegios o intereses de unos pocos, una candidatura sencilla,
honesta, humilde y respetuosa que piense en las personas y su
desarrollo, una candidatura que represente el amor por nuestra
institución y su gente. Desde esa búsqueda y requisitos nace la
candidatura de María Soledad Astorga, doctora en Química y profesora
titular de la Universidad de Magallanes, exalumna, abnegada docente,
destacada investigadora, pero por sobre todo una gran y hermosa persona.
Sin duda María Soledad es lo mejor de lo nuestro.

Desde
que salió de su amado Porvenir y cruzó el Estrecho de Magallanes para
estudiar en Punta Arenas, María Soledad con mucho sacrificio ha sabido
ganarle a la adversidad, porque nada le ha sido regalado y todos sus
logros son producto de su capacidad y responsabilidad. Conocí a María
Soledad cuando, ambos jóvenes, trabajábamos por la recuperación de la
democracia. Estudiante destacada en la Umag, su contratación como
académica fue algo natural. Recuerdo cuando Margarita Garrido (destacada
docente) nos indicaba siendo nosotros mechones de ciencias que
deberíamos seguir su ejemplo. Prontamente se convirtió en una profesora
querida y recordada por sus alumnos y en una científica brillante, lo
cual le ha permitido no solo alcanzar la mayor jerarquía académica, sino
además el reconocimiento de sus pares y la comunidad a través de varios
premios. Sin duda, la Dra. María Soledad Astorga, candidata a rectora,
es lo mejor de lo nuestro.

María
Soledad encarna los conceptos que se pretenden implementar en la
administración de la Universidad de Magallanes. Honestidad para
transparentar la difícil situación financiera. Inclusión para fomentar
la participación informada de todos los miembros de la comunidad en la
toma de decisiones. Excelencia para el desarrollo de nuestras acciones
en la universidad y en la región. Equidad para que todos y todas sean
parte de las oportunidades de crecimiento personal y colectivo.

En
las próximas elecciones de rectoría hay mucho en juego. La Universidad
de Magallanes tiene que volver a ser el crisol de las esperanzas,
inquietudes, proyectos y desafíos de los habitantes del cono sur.
Debemos ser una casa acogedora, que despierte sentido de pertenencia e
identidad. Estoy seguro de que María Soledad es la académica indicada
para lograrlo.

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