Una propuesta, una idea

A
propósito de circunstancias que muchas veces derivan en hechos heroicos
o críticos, no son pocas las agrupaciones ciudadanas que han coincidido
en relevar dichos episodios de la vida marcándolos no solo en su
memoria personal y colectiva sino erigiéndolos de manera robusta y
perpetua con expresiones de arte que permitan a generaciones y
generaciones la remembranza.

Así,
como comunidad, ya hace casi quince años fuimos sacudidos por la
impactante tragedia de Antuco, donde 45 integrantes del Ejército
perdieron la vida. En esa ocasión escribí una propuesta para homenajear a
las víctimas con un proyecto de recolección de llaves en desuso para la
construcción de un monumento en recuerdo a los HÉROES DE ANTUCO. Lo
envié a las autoridades de la época y no me pescaron.

¿Cuál
era la idea? Se trataba de convocar a toda la ciudadanía, a todos
quienes habitamos Chile, de buen corazón, que así sientan y quieran y
aporten con LLAVES EN DESUSO. Sí, aquellas que están cerca nuestro, en
nuestras casas, en algún rincón, en algún cajón o caja y que ya no
sabemos a qué puerta, candado, cajón o baúl pertenecen. La meta era
reunir la mayor cantidad de llaves posible, para fundirlas y de ese modo
aportarlas y contribuir a la elaboración de un monumento que recordara
materialmente y a perpetuidad este hecho heroico.

Para
ello era vital promover la idea a través de los medios de comunicación
escritos, radiales y televisivos, que se comprometieran a través de la
información y de la promoción de la idea.

También
proponía informar, promover y recolectar las llaves en desuso a través
del sistema educacional preescolar, básico, medio y superior.

Se
trataba de instar la participación de toda comunidad. No había que
aportar ¡ni un peso! Solo aportar llaves en desuso, una, dos, la
cantidad que sea, la que cualquier hombre, mujer quiera o tenga
disponible. Todos podrían aportar desde el lugar más apartado de Chile.
Puede hacerlo Doll, Neculpán, Pérez, Campos, Mamani, Neumann, Herrera,
Fernández, Toneatti, Momberg, Pasalacqua, Narváez, Salas, Gutiérrez,
Cayuqueo, Rodríguez, Fingerhut, Goic, Bello, Huilipán, Silva, Vergara,
Villarroel, Zegpi, en fin, cualquier persona.

¿Cómo reunirlas?
Llevarlas a la escuela, a los liceos, a las universidades, al trabajo, a
las iglesias, a los cuarteles de policía uniformada o civil, a
cuarteles de Bomberos, en los servicios públicos, en las
municipalidades, y desde allí, por ejemplo, enviarlas a centros de
recolección públicos que se señalen en cada pueblo, en cada ciudad.
Estos serían los últimos puntos de recolección. Luego, juntarlas todas
en el lugar donde se efectuará la fundición de las llaves en desuso
recolectadas, con el fin de concretar al proyecto de construcción del
monumento propiamente tal.

El
proyecto de la obra-monumento podría o debería concursarse
públicamente, podríamos participar todos en la elección del proyecto.

A
quienes he participado la idea en el pasado les ha simpatizado y desean
aportar. Lo ven factible, es fácil, no supone gastos públicos onerosos.
Todos se sentirían/todos nos sentiríamos gratos de participar, de
contribuir a la concreción de la idea o proyecto. Todos podríamos decir,
¡yo aporté!

Hoy,
con la recolección de las llaves en desuso que menciono, propongo la
construcción de un memorial en algún punto cívico de la metrópoli que
represente la voluntad de todo buen chileno y chilena que apoye la idea
de tender puentes de encuentro, de unión, tan necesarios ayer, hoy y
para un mejor mañana.

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